Todo es sexo. Ni siquiera erotismo.

Todo es sexo. Ni siquiera erotismo.
Sexo
y vulgar.

Hay desnudos en la televisión,
en las películas,
en al radio solo hablan de sexo:
cuentan chistes sobre sexo,
hablan de estadísticas, posiciones, costumbres, tabúes...


¡Hasta la fotografía artística es puro desnudo!
Pero le dicen "arte".
Como si lo fuera.
Cualquier excusa es buena
para mostrar un cuerpo desnudo:
una muejr desnuda y atada,
un cuerpo desnudo con un pañuelo violeta
en el cuello o las muñecas o donde no arruine el desnudo,
una pareja desnuda y dos copas de vino...

todo está desnudo:
ya no quedan cuerpos vestidos.

Cuerpos. No almas. Quien desnude su alma irá directo al infierno.
─¡Estúpidos! ¡Ya estamos en el infierno!

Todo es sexo. Ni siquiera erotismo.

Y yo solo quería quedarme a tu lado,
vestidos y en silencio.

A veces escribo secretos

A veces escribo secretos
para que tú los leas.

¿Los lees acaso?

¿Descubres tu nombre entre esos poemas?

Tuve un cielo

Tuve un cielo
que cubrí de nubes
que pinté con gris aguado
para hacerlo lluvioso
para tener a mano
que compartir
un otoño para los dos

Tuve un cielo
y soñé que lo tocaba

No sé cómo fue
que terminé durmiendo bajo esta tierra.

Derrotado

Derrotado
lacerados los costados
derrocado
destronado
desmembrado

un olvidado.

Luna que no está

Luna que no está,
prodigio que no ocurre.

Me amedrentan
la ausencia
las memorias
el silencio de meses
sin encontrarte
la última plabra escrita.

Promesas de vidrio roto.

Las lluvias son nuevas
solo
un azul
sobrevive.

Tan distinto es todo
que no es otro el poema
sino el poeta

Al principio era la nada

Al principio era la nada:
un minúsculo punto de luz
que estalló
y creció
y se expandió

que se expande
que se expanderá

todo lo que estuvo unido en ese mínimo punto de luz
desde entonces
se separa
se aleja

la piel del universo se hincha
y sus lunares se separan


todo
irremediablemente
tiende a la distancia
todo está destinado a separarse
a desprenderse
a alejarse

ante esta promesa de distancia inapelable
el amor es
una hermosa rebelión
contra las leyes de la física

Quién por el fuego

Un día del año, el Libro de la Vida se abre para que se inscriban en él todos los nacimientos y todos los decesos.
Para estos últimos se ha de anotar, además, la forma en la que han dejado este mundo.
La lista comienza inquiriendo:
"¿Quién por el fuego?¿Quién por el agua?"

I
¿Quién por el fuego? ¿Quién por el agua?
¿Quién por simple renuncia?
¿Quién por nombrar la muerte
demasiadas veces?
¿Quién por no encontrarse?
¿Quién por encontrarse
en el amor?

II
¿A nombre de quién se ha cavado esta fosa?
¿En nombre de qué Dios?
¿Hombre o mujer, adulto o niño?
¿Quién la habitó?
¿Para quién fue hecha?

¿El nombre de quién está inscripto en esta lápida?
¿Qué fechas fueron la celda de sus días?
¿Esposo o esposa amada, orgulloso padre o hijo ejemplar?
¿Quién apoya su cabeza en esta helada almohada?

III
¿Quién llama a esta puerta?
¿Qué nombre presentará como garante?
¿Qué nombre recordó en silencio en su última hora?
¿Qué nombre será por el que sea juzgado?

IV
¿Quién por el fuego? ¿Quién por el agua?
¿Quién por la noche?
¿Quién por la luz de una primavera
que se voló muy lejos?
¿Quién por sus propios medios?
¿Quién por sus propias palabras?

V
¿Quién llama a esta puerta?
¿De parte de quién debo decir que llama?

Mirarla nada más

Mirarla nada más...
sentarme y mirarla
nada más

entonces las voces se callan
las preguntas se duermen
y el universo es un montón de cosas pequeñas puestas en su lugar

y nada más

que mirarla
sentarme y mirarla

hasta que todo se apague.

Unamúnico

Si tan solo entendieras
que por dentro estoy
tan solo
tan rodeado de otros
que son yo
de falsos otros yo
que se creen yo
y me engañan
diciendo
"vamos, esta todo bien,
estamos nosotros"

si un día se fueran
si me dejaran en paz
o se callaran al menos
una tarde
una corta tarde de sol
para dejarme en paz
una tarde de sol

Si tan solo entendieras
que no soy
una sola voz
ni un solo ser
pero tengo apenas
una sola vida
para todos ellos
para todos nosotros
y es tan poco
una vida
tan nada
tan poco tiempo que queda
tan poco tiempo que sirve

y hay quienes juran que escribir es crearles ese tiempo
darles una vida
hacerlos reales

pero ellos no son tan ingenuos
¿sabes?
¿volverlos personajes?

No entiendes:
ellos a mi me han convertido
en este personaje
ellos son reales,
yo,
su ficción.

Neurologías



tus pájaros rotos
tus noviembres

─¿qué tienen los noviembres
que tienen tanta muerte?─


tu preciosa locura,
animal

tu no tener arreglo

Pero
con la carne del árbol
se hace el mango del hacha

la muerte muerde su propia cola

─¡perra de balcón
esa cachorra!─

Los muertos mueren dentro de la muerte
como semen
y
tendrá
─quiera o no,
tarde o temprano─
que parirnos vivos.

Tiene algo de sutil plegaria

Tiene algo de sutil plegaria
el beso

de "ojalá"
de "amén"
de "no te vayas"

de "Dios quiera que te quedes
para siempre".

Algunas personas tienen este don
de hablar y besar
al mismo tiempo

de hablar con la boca llena
de besos.

Entendemos tan poco

Entendemos tan poco

aprendemos lo que podemos

recordamos lo necesario

para seguir viviendo
y
ya.

Somos árboles que se duermen
acunando nidos
para despertar desnudos de pájaros
bañados de silencios nuevos
extraños.

¡Es tan común la ausencia!
A todos nos falta alguien

y aunque vivamos rodeados de afectos
al final del día
vale más una ausencia que todas las presencias.

He tenido un poco de frío

He tenido un poco de frío
ciertas tardes
a ciertas horas
en ciertos lugares.
Entonces necesité un abrigo
un abrazo
o algún libro.

Y los tuve.
Por un tiempo.

Porque no hay que quedarse
mucho con lo que otros también
podrían estar necesitando.

Está bien tener frío algunas veces.
El problema es cuando somos el frío.

Pero vos (poema II)

Vos estás,
yo estoy,
nosotros estamos acá
todavía
sin embargo
a pesar de...

todavía estás,
nosotros
todavía estamos.

Todavía podemos cambiar el rumbo
de algunas cosas.

Han arruinado casi todo
pero vos
pero yo
pero nosotros
pero...

Pero vos III

Tal vez no sea tan cierto aquello de que estamos solos o pasados de moda.
Tal vez, no sé, todavía haya en ciertos lugares algunos que pelean, a diario, por dar pan más que televisores o computadoras.
Tal vez existan esas personas de las que alguna vez oímos como si fueran un cuento de hadas y tal vez no haya muerto ─quienes dicen esto gustan de los negocios y eso lo hace sospechoso─ la utopía.
Quizás estén en esos barrios que nunca pisamos, en esos lugares en los que los zapatos se ensucian y los sacos se llenan de polvo y por eso nunca los hemos visto.

Tal vez un día podamos encontrarlos
conocerlos
reconocerlos o,
mejor aún, reconocernos en ellos.

Ojalá un día podamos encontrarlos,
abrazarlos
lavarles los pies
y alimentarlos
nosotros
a ellos
para que sepan así
que ellos tampoco
están solos.

Ni una paloma dejó el huracán

Ni una paloma dejó el huracán
que arrasó los campos
hace una semana
todo se lo ha llevado
─horrible cliché─
el viento

¿A dónde? ¿Quién puede saberlo?

Poca diferencia existe entre
el viento de un huracán
y el amor

cuando pasan
igual nos tratan,
igual nos dejan.

Hágase usted las preguntas que quiera
si lo desea
le advierto:
preguntas y respuestas
son cosas bien distintas
en nada se parecen ni se tocan
quien se haga preguntas solo tendrá preguntas.

Mejor, hágase respuestas.

Antipoema XVIII

Póngase en mis zapatos:
¿sería sencillo para usted vivir
siendo este cobarde
inútil
este coleccionista de fracasos
este hombre asustado
este hombre lleno de culpas
que no quiere ser feliz?

Antipoema XVII

Si yo pudiera
escribiría un manual de instrucciones
y de buena gana se lo daría:
sin apartados secretos
ni letra chica

le daría el plano detallado de este laberinto
para que pudiera recorrerme completo y sin riesgos de perderse
usted también


El asunto es que no hay manual ni planos.

Se lo puedo asegurar yo,
que llevo años tratando de salir de mi
sin haber visto el sol más que por alguna ventana pequeña
hasta que, más tarde o más temprano,
terminé empañando yo mismo
con mi propio aliento
de tanto pegarme al vidrio.

¡Tantas eran las ganas de salir!

Antipoema XVI

lo único que queremos realmente
es morirnos en silencio
para no tener que decir

"perdón,
te amé tanto
que el amor
y el miedo
fueron la misma cosa"

Entonces uno huye, se esconde
hasta que la muerte
nos separe.

Antipoema XV

cuando el poeta

desconfía demasiado

cuando se da de narices
contra una puerta
y otra
y otra

cuando ha besado con la boca muerta

cuando ha sentido impotencia
miedo
culpa
o, simplemente, un cansancio
que no se explica

o cuando ha abandonado su casa
que era un pecho amado

entonces

ocurre la antipoesía

Antipoema XIV

la poesía no sirve

todos los poetas mienten

Antipoema XIII

También nosotros
nos tragamos
un sapo

¿Te acuerdas? Éramos los hermosos

¿Te acuerdas? Éramos los hermosos,
los poetas,
los guardianes del tesoro escondido
de la utopía.

Una tarde nos abrazaron y besaron las mejillas
─¡Judas! ¡Traidores!─,
nos felicitaron por la belleza,
nos confesaron que también sentían
la eterna tristeza.

Pero un día nosotros
─¡bobos! ¡Ingenuos!─
discutimos al Cristo y al Rey
y nos levantamos contra la doctrina
y la especulación;
salimos a gritar que no,
¡no al capital!
Rechazamos la fama, nos fuimos volviendo
como eremitas,
como humildes profetas y
cuando vieron estas barbas
y leyeron nuestras palabras enardecidas...

¡Que teníamos ideología nos dijeron!
Nos acusaron,
nos señalaron con el dedo
y nos obligaron al exilio.

¿Te acuerdas? Éramos los poetas
los hacedores de belleza.

A tu dolor, Compañera

(a Carolina Islas Neiner: a tu dolor y desconsuelo;  
y en memoria de Karina Neiner:
que será la memoria poco consuelo,
pero ante la injusticia de la muerte 
será nuestra más bella rebeldía)



Compañera:
ante este silencio que enfrenta
irreversible
no tengo palabras que ofrecerle

conozco el amor que se le ha vuelto helado
mármol
conozco también este mar desde mi infancia
y sé que todo se le ha muerto hoy
un poco
o mucho

es vano este ejercicio lingüístico
este acompañarla sin ser
su propio dolor
este repetir fórmulas insuficientes
de solidaridad
este querer ocultar lo infinto
con la humana finitud

usted sabe, y yo sé, y los dos sabemos
que no hay consuelo a la impotencia
que la fe no existe
y que la oración incluso ofende

¿hablar de vida eterna ante la muerte?

Broma que nos juega el cielo, compañera:
que lo único inmortal sea la muerte.






Antipoema XII

Dejaste de creer
y un día te disfrazaste de tu propia muerte.
Dejaste de creer,
cerraste la esperanza,
soltaste esa mano tibia que te acompañaba
y una noche,
atea y puta como todas,
te acordaste un padrenuestro
que de niño repetías como loro
para hacer feliz a esos maestros.

Aprendiste que la fe es otra mentira,
que a la desesperacion le ponen traje
hecho a medida
para vestir de seda a la mona.

Pero...
¿qué importa una mentira más?

Todo este circo es una gran mentira
la vida es un show de televisión
los libros son cartón pintado
las escuelas un cuartel de soldados
y a partir de cierta edad
los besos
saben al café apurado en el descanso del trabajo.

Dejaste de creer
un día
pero nunca
antes
te habías preguntado
cuándo
─si es que alguna vez─
creiste de verdad en algo.

Antipoema XI

¿Qué hacemos con el odio que nos sobra?

No sé, tiráselo a los perros

Ya probé, pero ellos
           no lo quieren.

Antipoema X

Establezca las fronteras que le parezcan más justas

ponga límites a las libertades
ridículamente absolutas
que nos gobiernan
a veces

decida hasta dónde es lícito el libre albedrío
y defina el pecado

no deje espacio para la sorpresa
que es siempre traicionera

redacte sus diez mandamientos
o veinte
o treinta
o los que considere necesarios

dicte su tratado irrefutable de moral
castigue de modo ejemplar la barbarie

exiga el cumplimiento cabal de todas las ordenanzas,
leyes y decretos

haga callar a los niños cuando los grandes hablan

cruce solo por las esquinas

lleve sus hijos a la peluquería
su marido al barbero
sus padres al geriátrico
sus sobrinos al catecismo
su abuela a misa de once

ordene su biblioteca por autor, género o nacionalidad
prohiba dejar los libros
tirados bajo la cama
o sobre cualquier mesita
─de ser posible evite tener libros─

corte de raíz toda forma de rebeldía

enseñe a sus hijos los valores de la democracia
y el valor de la buena vida
─la doméstica
la  familiar
la cristiana─

cierre las todas ventanas entre las 20 y las 20:30
vuelva a abrirlas
entre las siete y las ocho
de la mañana

no se quede despierto más de las once
ni se levante después de las ocho

desayune, almuerce, meriende y cene
en tiempo y forma

solo tome alcohol en fiestas y reuniones familiares

no fume
no se queje
no hable mal de Dios ni de la Santa Iglesia
no hable de política en la mesa

cuando hable mal de los vecinos
hágalo en voz baja

predique la honestidad cuando no perjudique sus negocios
o lo aleje de un ascenso en la oficina

Decida usted qué vida es la correcta
que carrera estudiarán sus hijos
a que equipo alentarán
a que Dios le rezarán
a qué edad se casarán
y cuántos hijos deberán tener

Usted sabe que en estos tiempos
se hace imperioso
mantener la vigilancia
sobre todo y sobre todos

no puede uno descuidarse ni un segundo
porque como están las cosas
no puede uno ya estar seguro
de nada

qué espanto si a uno de sus hijos
se le da por la poesía.

Antipoema IX

Dos días son la vida
el resto es mierda

(aunque la hagamos poesía)

Antipoema VIII

Lo que sé del amor:


.











Antipoema VII

Tu amor
tu duelo
el dolor
sincero
que yo te creo.

Cuando vuelva la poesía no la dejes

Cuando vuelva la poesía no la dejes
cruzar tu puerta
cierra ventanas, postigos,
corre todas tus cortinas ¡que no te vea!

Cuando vuelva la poesía cierra todas tus puertas con siete llaves
ponle candado a todas las cerraduras y enciérrate tu misma
en el sótano
si es necesario
hasta que vuelva a irse.

Cuando vuelva la poesía, amor,
no tomes en serio su ridícula postura
de laureles y de bronces
no creas ni una sola de todas sus palabras
que son siempre mentira
ignórala tanto como puedas
y déjala
hablando sola
hasta que vuelva a irse.

Y recuerda que la poesía fue
quien dijo un día
que ya no te quería.

Antipoema VI

A veces no estoy,
no quiero
no tengo
o
ni siquiera puedo

en noches como esta me consuelo pensando
que si un día
llegara a irme
esa paloma que saludo en esa esquina
cada noche
de camino a casa
me extrañaría
un poco

o nada

si llegara yo a irme
preferiría que me olvidara
sabiendo
que no vale la pena
perder la vida en un recuerdo

si al irme no le dejo siquiera
esa enseñanza
entonces
no le habré dejado nada

Antipoema V

Un sueño que se soñaba a sí mismo
soñaba
que se arrojaba
de un alto edificio
cuando se despertó

Antipoema IV

Se busca:

Poeta

para trabajo de oficina

Antipoema III

cuando queremos
querer
queremos
cuando queremos

cuando queremos
ardemos
dolemos
cuando queremos

(ponga usted las comas
que yo no quiero)

Antipoema II

me tengo

sentado
recostado
descansado
o muerto
me tengo

hambriento
insatisfecho
sediento
seco
me tengo

enloqueciendo
enmudeciendo
enfermo
entrecruzado
tengo
            cuando no tengo más nada:

me tengo

Antipoema I

vamos a sacarnos la mierda
los rencores
que nadie tiene la culpa
o todos la tenemos
da igual
es casi lo mismo
un asesino
que cien
si un día antes
o un día después
todos seremos
víctima

si todo acaba
en polvo
que se lleva el viento
¿qué cosa puede haber
tan importante?

Para bien o para amar

Para bien o para amar:
discutir el valor pragmático del verso
rebelarse
tomar las plazas y las calles
acudir donde es preciso
resistir y  transformarse.

Para bien o para amar:
cuidar el ornamento del verso,
enamorarse,
tomar su mano y su cintura,
llevarla a caminar sobre las hojas
secas del otoño.

Para bien o para amar
el verso
anarquista
enamorado

el verso apasionado
con vocación de fuego y tripa
de sangre y semen
de dulzuras o de furias.

¿Cuál verso sirve más o cuál menos?
¿Cuál verso he de escribir
si cuando beso pienso
en los abandonados
y al levantar la voz recuerdo
el pecho amado?

Un verbo, entre tanta palabra vacía

Un verbo, entre tanta palabra vacía,
que tome la firme decisión de abandonar la gramática
y convertirse, sin temores, en acciones cumplidas.

Un sustantivo, pequeño, no importa,
que encierre el anhelo de ser, de existir
más allá de la teoría y la lingüística.

Un adjetivo que defina algo hermoso y real
sin dejarse engañar por el éxito de un poeta
que haya sabido colocarlo,
como un animal enjaulado,
a la derecha de una palabra hueca
obligándolo a ser,
solamente,
una prenda de vestir del sustantivo.

Una oración para la que no haya sintaxis,
una palabra más allá de lo semántico,

un poema, un maldito poema,
que nos sirva de algo.

En las manos del pobre están

En las manos del pobre están
los muros de su casa,
su techo,
sus ventanas, su pisos,
su cama, su mesa y su pan,
su alacena vacía,
su sopa en latas,
su escuela y la escuela
a la que no irán sus hijos.

Todo,
todo lo que al pobre le falta
lo tiene durmiendo
en sus manos pobres

Si él pudiera, si el pobre pudiera,
lo haría todo con sus propias manos.

Pero no puede,
pero/porque no lo dejan.

Yo tuve un pájaro, pequeño y gris

Yo tuve un pájaro, pequeño y gris
sin mucha gracia,
que cada mañana
cantaba en las ramas
del árbol junto al banco
de plaza
en el que duermo.

Él era mi mascota, mi familia
mis amigos
y la inmensa fortuna
que he tenido:
oír su música
sin deberle nada.

Romance de la luna creciente y la serpiente (poema VII)

El recuerdo íntegro de las doce noches
con sus nombres
y sus maravillas.

Han muerto las brujas que encerraron la memoria.

Un solo nombre es todos los nombres.

Tengamos calma, Mujer: sigue la eternidad.

Romance de la luna creciente y la serpiente (poema VI)

En la piedra está escrito desde hace mucho: todos los caminos llevan Roma.

Junto a la escritura, un pequeño grabado muestra a Babilonia
adorando una Serpiente.

Más abajo, las letras del nombre que había olvidado.

Romance de la luna creciente y la serpiente (poema V)

Doce noches con sus doce días han sido contadas
y a cada una le ha correspondido un nombre de mujer.

En una casa alta construida con piedras un sacerdote
apuesta a una hembra su nariz
y ambos pierden.

La Serpiente reina en esa casa:
se alimenta de vírgenes que un dios-jaguar secuestra en la selva.

Así es este mundo, tan distinto
tan alejado
de la colosal ciudad que el Dragón abandonó
huyendo del fuego de sus propias palabras.

Aquí todo se ha escrito desde hace doce noches:
el mundo sobrevivirá doce soles;
luego, la noche trece se quebrará:
todo se volverá oscuro.

Quien no haya aprendido de memoria su camino, lo perderá;
quien haya olvidado el nombre de su Dueña dormirá en una cama sin sueños
y sin embargo, en su desvelo soñará todas sus muertes
y abrazará a la Traición aunque no duerma con ella
y morirá ciento cuarenta y cuatro veces ─doce por cada noche─
sin ver la luna
y renacerá sin memoria ciento cuarenta y cuatro años ─doce por cada día─
sin ver el sol.

Entonces, cuando se cuenten la noche trece, recordará el canto
que un Dios le enseñó y romperá el círculo: liberará a la Doncella
que mató doce veces durante las doce noches anteriores
y así también se hará su liberación.

El día trece dejará la selva y los ríos y los volcanes
y volverá el Rey sin trono a cruzar el lago
del que Ziuzudra bebió la inmortalidad,
se detendrá un momento en la tumba de su leal amigo
leerá en voz alta de la lápida su propio epitafio
y así recordará quién ha sido
y tocará, finalmente, a la puerta que prometió regresar.


Romance de la luna creciente y la serpiente (poema IV)

Quien crea todavía en las palabras que escriba este poema.

Nerón observa las cenizas de Roma.
No entiende una noche entre millones
pero una sola semilla guarda un árbol y un árbol guarda un bosque
y quizás todos los bosques no sean más que la fantasía de una única semilla.

Solía amanecer en una sonrisa.

Hoy los jardines se secan en la terraza más alta del edificio más alto
de Babilonia; Gilgamesh encuentra la inmortalidad pero arroja la corona
a un mar eterno para abrazar el cuerpo frío de su leal Enkidu;
El Rey que huyó del trono reza a un dios que huye sin dar explicaciones
prometiendo el regreso.
Pero por la noche las lámparas vuelcan su aceite sobre todos los mapas,
que se incendian,
y las promesas se pierden.

Tenía un océano en la boca cuando ella escuchaba.


Hay hombres que como dioses

Hay hombres que como dioses
se hicieron eternos,
forjaron un credo,
robaron las palabras
a los diccionarios
para convertirlas en ejemplo.

Hay hombres que como dioses
amasan a los hombres
que habitarán el futuro
con la arcilla que les cubre sus restos.

Hay hombres que son nuevos
aún cuando hayan muerto
hace mucho, mucho tiempo;
que dejaron la carne y los huesos
en un acto de altruismo exagerado
sin quedarse nada para ellos

porque entendieron
que todo lo propio es ajeno,
que todo es prestado
por un rato, nada más,
y que vivir es también devolverlo,
compartirlo,
perderlo,
hasta quedar vacíos
de ellos mismos,
o, lo que es lo mismo,
hasta quedar llenos
de los otros.

Intentaré un poema sin pronombres personales o posesivos

Intentaré un poema sin pronombres personales o posesivos,
un poema que sea de autor anónimo,
que tenga la suerte de no pertenecerle a nadie
y no tenga después que dar respuestas a preguntas
que le son ajenas.

Porque el poema no tiene pensamiento
ideología
o sentimiento;
el poema es solo las palabras que lo forman.

El poema no se hace responsable del autor,
si perdonan esta forma leguleya
y propia de burócratas.

Porque
¿acaso el poeta no es, también y un poco,
parte de su pueblo, su nación, su Estado,
sus iglesias, sus cuarteles, sus símbolos patrios,
sus escuelas y sus bibliotecas?
Es decir, ¿de sus burocracias cotidianas?

Sin embargo, el poema no tiene por qué
dar respuestas por estas cosas
que son del autor
y no propias.

Imagine el lector que un día
a mis poemas
se les gasten bromas porque mi equipo de fútbol favorito
pierde por goleada un partido contra su clásico rival.

¿Me entienden mejor ahora?
¿Qué culpa o responsabilidad puede tener un poema de su autor?

Mejor hacerlo así, sin autor, sin pensamientos
sin ideologías
sin sentimientos
sin equipo de fútbol favorito.

Y nos salvamos también de esos críticos
que vienen a explicarnos el poema
a partir de fechas y lugares y personas
que son mías ─"mías" del autor─,
y no del poema
o mucho menos del lector.

¿Significan algo para usted los nombres que a mi me resultan vitales
o los lugares que recorro a diario
o mis aburridas rutinas?
¿Le explican a usted el poema esas cosas?
Sabemos que no, así que tome,
lleve el poema
y léalo como si nadie lo hubiera escrito
y entiéndalo como mejor le plazca
que son mías, no suyas, mis repeticiones cotidianas.

En noches que Yahvé hizo azules

a los muertos de Palestina
¡Muera el Capitalismo
y el sionismo que lo parió!




En noches que Yahvé hizo azules
el cielo tenía el aspecto del fuego
y a los niños que Yahvé dió un alma
las almas se les iban por la boca
en el suspiro de una bomba
y la tierra que Yahvé llamó sagrada
los hombres a los que la prometió
la destruían y la incendiaban
con la misma furia con la que hubieran marchado
a apagar el mismo infierno.

Yahvé estaba allí, viéndolo todo.
Yahvé estaba ahí, viendo morir a los niños
que hizo con tanto amor,
viendo explotar sobre su tierra más querida
las bombas de su pueblo escogido.

Pero los niños seguían muriendo,
seguían apagándose las almas
al mismo tiempo que se encendían nuevos fuegos.
Y Yahvé todo lo contemplaba
como cuando hace mucho
contempló Su obra.

Dijo una anciana palestina, llevando a su niño
muerto en sus brazos,
que oyó a Yahvé mientras decía:

"esto también es bueno".

Voy cabalgando el lomo de un poema

Voy cabalgando el lomo de un poema
soberbio y rebelde y atroz, con la muerte
en los sentidos y en la frente coronada
con espinas de una mujer saliente,
mi estrella única, exigiendo libertades
que he dejado, con los zapatos, al costado
de la cama esta noche de palabras tristes.

De una sima profunda proviene un llanto
eterno, etéreo, de un niño abandonado
en una muerte previa al nacimiento,
un beso abortado en dos labios mojados
con vino negro, veneno de una pena
que atraviesa, daga helada, el último
adiós que tengo dicho esta mañana.

Quisiera abanderarte en mi poema,
recordarte en cada piedra del camino,
justo homenaje a la suerte, o a la pena,
absurda de un enero muerto en llanto
que silenció el canto eterno de un árbol
que no ha vuelto a cantarle a los pájaros
ni una sola de las letras de tu nombre.

Sin embargo, yo, en mi secreto silencio
te beso a cada instante queriendo silenciar
también la muerte entera que adormezco en mi regazo.

Porque tu voz y tu nombre tienen alas

a Santiago Feliú


Porque tu voz y tu nombre tienen alas
es que vuelves en todas las mañanas
a despertarme la poesía
vacía de mis manos
dormidas.

Eres tú el gorrión sereno que asoma
en mi ventana,
paloma de la guerra necesaria,
en lugar de olivo, la palabra,
y un mensaje claro que no acaba.

De la muerte no te has enterado
y ronda, no el fantasma ni tu sombra,
sino entera tu presencia, llena de tu magia
de soñarle al niño el pan y darle escuela
donde en lengua extranjera prometían
más pobreza.

No creía yo hasta conocerte en otra vida
después y más allá
de tanta muerte.

Es tiempo de profetas

Es tiempo de profetas,
de grandes visionarios
que marchen al desierto
a conmoverse
con la soledad y el abandono.

Es tiempo para desertar,
para renegar de las banderas
impuestas,
para abandonar todas las escuelas
y aprenderlo todo de nuevo
sin que nada esté dicho de antemano.

Es tiempo de héroes valientes,
de viajes iniciáticos,
de la épica aventura
de abandonarlo todo
y marchar ligeros
hacia la nada
sin tenerle miedo
a la nada.

Es tiempo de escuchar a la Serpiente
─¿porque qué maldad puede haber
en quien nos quiere sabios?─.
Es tiempo de cargar el morral
con las manzanas del árbol prohibido
y abandonar
de una buena vez
el paraíso
y ver
cómo es realmente
el mundo de verdad.

Es tiempo de hacernos pájaro,
de llevar las semillas
a tierras que no han sido sembradas nunca
y rescatar del olvido los campos
que han sido declarados
infértiles
por los que los siembran oro.

Es tiempo de borrar de un codazo
todas las fronteras
que nos dividen.

Es tiempo de ver que aún
estamos a tiempo.

Yo soy una mentira, usted lo sabe

Yo soy una mentira, usted lo sabe.
Una gigantografía
casi del tamaño normal de un hombre,
un mural en una pared blanca
al que los años le han ido
descascarando la pintura,
un pulsera que juega
a ser de oro o de plata
siendo de hojalata;
un hombre pequeño que juega a creerse
la grandeza de un poeta
que hace tiempo no tiene
un buen verso que ofrecerle.

Usted sabe bien que ha creído en mi
de puro gusto,
de puro cariño.

Los dos sabemos que usted me quiere demasiado
y ojalá una vez, al menos,
yo pueda creerme un poquito
lo mucho que usted me ha creído.

En el preciso lugar donde nació

a los muertos de Palestina
¡Muera el Capitalismo
y el sionismo que lo parió!


En el preciso lugar donde nació
muere la civilización.

La noche muestra sus dientes amarillos
como el oro inmundo que después,
al amparo de la oscuridad que han creado,
irán presurosos a buscar
bajo las tumbas de los niños.

¿En qué idioma sagrado, Señor,
traducirán después
esta proeza de ensañamiento
y perversidad?

Así andan los gauchos

Aquí todos somos dioses
irrefutables
inmejorables
insoportables.

Y hemos decidido
que queda
terminantemente prohibido
hacer lo que hagan
aunque nosotros
lo hagamos.

Solo es nuestro lo perfecto
y lo imperfecto
es de los otros.

Somos argentinos:
¡no podemos ser mejores!

Poética #3743

Alábalas nebas, amor
liber laberlas:
alum dinós me cuán omás,
ebar el nar,
desarse alor
desarse tanto alor,
entre lagüáni alér.
Si lá;
o no lá.

Inventé palabras rotas
las dibujé en el papel
y las leí cien veces
hasta que algo me dijeron.

Así es el canto del pájaro
en el nogal del patio
cada mañana:
sonidos asemánticos
a los que doy sentido.

El pájaro no sabe ni el árbol los oye:
yo les invento
el sentido;
un lengüaje
del cual soy parte
solo
y solo si
les hago encerrar un mensaje.

Así ha de ser también mi poética:
yo he de ser el pájaro
y las palabras
y a usted, lector,
retarlo, constante,
a encontrarles sentido.

Yo tambien tengo

Yo tambien tengo
jazmines de ayer
rodeando las ventanas,
luciérnagas de luz para jugar,
hormigas inquietas
detrás del reloj;
miradas de abril,
las luces de hoy
sin izar,
un barco pequeño
que sabe bailar
naufragios
y el vals.

Yo también he dicho
que nunca
y he vuelto:
he repetido
poéticas,
errores
y abracé con fuerza
y cien veces
la misma piedra
con amor maternal.

Tambien he ido
a donar algodón
a las nubes
que son de jabón
cuando he podido.

Que toda semilla es de piedra
si no toca tierra.

He sido balcón
malvón
gorrión
y un naipe
marcado en los besos

y he sido tambien
los besos sin marcas
las marcas sin besos
los sesos sin sexo
y el sexo sin sesos.

He dado más frutos
estando seco
que reverdeciendo
y he sido árbol un día
aunque no tuve bosque.

El monte lo sabe:
no hay árbol que cante
sin viento.

De todos he sido ninguno
por no peinarme
una mañana fria
que tan poco tiempo
le he dado al tiempo
que casi no cuento
las horas sino los cuentos

Extráñame si muero
en paz y sin duelo
que prometo allí
seguir mi vuelo
auque no exista
algún cielo.

Toma, guarda este poema
sin tomarlo muy en serio
que para mi solo fue un juego.

Ya me inventaré otro,
secreto,
para decirme a mí mismo
lo que realmente siento.

:)

Y yo te tengo acá, o allá
─da igual si estás─
y entonces esa cruz se hace de papel
y entonces empieza a llover y esa cruz
se desarma como esas flor de panadero
que uno de chico soplaba
para pedirle deseos.

Entonces la tarde ─que era toda lluvia
y viento y domingo de otoño─
sigue siendo una tarde de lluvia y de viento
y de domingo de otoño
pero ya sin cruces
porque vos estás
acá
o allá
─da igual, estás─.

Poema y antipoema

(poema)

¿De quién serán estas horas,
este aullido del viento
en las ventanas,
esta tarde ausente,
este gato durmiendo en mi cama,
estos poemas que releo
habiendo tanto libro nuevo por leer?

¿De quién serán estas horas
que no pasan,
que lo atraviesan a uno entrándole por la espalda
para salirle por el pecho frío
como la tos bohemia de un poeta triste?

¿De quién serán las muertas porcelanas
sobre el viejo modular del living
y las fotos amarillas de los abuelos
y nuestra infancia jugando todavía en los sillones?




(antipoema)

Dice el gato
que ya no siga:
que deje de meterlo en mis poemas
que entre los demás gatos tiene
fama de güapo y pendenciero
y que además,
ni el frio ni la lluvia le importan,
ni mis poemas.
Que todas las tardes son iguales
y que como cada noche
hoy saldrá a farrear
y sobre todo,
que soy yo, y no él,
el depresivo.

Somos irreales

Somos irreales:
lo he visto esta noche
en la luna colgada
del azul inútil
de la noche

mirándolo todo
sin vernos.

Cada día en la tierra nace un Cristo

Cada día en la tierra nace un Cristo
destinado a morir
mártir
luego de ser torturado y apaleado
por otros hombres
solamente por predicar
la igualdad y el amor
entre los hombres.
Es una pena que sobre estos hombres
nadie construya iglesias.

Los hombres mueren, de a uno, de a cientos, de a miles

Los hombres mueren, de a uno, de a cientos, de a miles
y siendo conscientes de ello
van por la vida regando
quejas, llorando
al viento
su lastimoso destino
de ser finitos
aún cuando es
por su propia mano
que mueren.

Sin embargo
los árboles guardan un misterioso silencio
aún cuando mueren
de a miles
solo por la ambición de los hombres.

Silencio, niños, que están hablando los adultos

Silencio, niños, que están hablando los adultos
y cuando los mayores hablan
los menores escuchan
con debido respeto
porque ellos ─los adultos─
son los que saben
de negocios
de política
de guerras
de Dios
y de la escuela.
Me rendí ─te lo dije esa tarde
sin saber cuánto significaba─,
bajé los brazos,
te dejé luchando sola.

Me dejé convencer ─todos lo repetían
todo el tiempo: "no se puede"─.

Me inventé un enemigo ─cuando mi único enemigo
era yo mismo─.

Creí que estaba bien bajarme del sueño;
que poner los pies en la tierra
me haría más hombre,
que no podíamos los dos contra tanto mundo...
Creí que estaba haciéndonos un bien,
que era tan obvio lo imposible de esa empresa
que ambos necesitábamos
dejar de jugar a los Quijotes
y hacernos Sanchos de una vez por todas.

¿Sabes? Solo me rompí un poco a mi mismo,
nada más,
verte entera fue un espejo
al que nada se le puede discutir:
nunca fue imposible ─te imagino queriendo
gritarme que se podía
sin que yo escuchara─.

Creo que ya habrás notado la triste verdad:
nunca fui Quijote, ni siquiera Sancho,
apenas uno de los tantos perros que ladran
al cabalgar de los héroes.
Pero tienes una forma hermosa de soñarme Quijote.

Cactus (III)

Sí, podría asegurar que estoy vivo
cuando juego, cuando canto o cuando bailo
o cuando escribo,
que es hacer esas tres cosas
a la vez.
Podría jurar que tengo un alma
en esos escasos momentos
que dejo un poco de ella
en algún verso.
Podría jurar que vivo, y que siento,
que siempre tendré un pecho tibio
que ofrecerte
cuando la noche nos cubra esa esperanza
corta como las cadenas de atar perros.

Pero no está bien jurar.
Uno no ha de olvidar nunca que mañana
puede uno mismo ser otro tan diferente,
tan extraño aún para sí mismo.

Lo sé, ya pasó otras veces
que juré abrigar
y congelé los besos;
ya juré otras veces
ser el profeta que iba a salvarnos del diluvio
a convertir bastones en serpientes
o a encender el fuego
en la leña seca del desierto.

Muchas veces he dado palabra de eternidad
y todas, todas esas veces
─ni una se salvó─
el juramento fue de viento.

A dos pesos el verso, tres kilos

A dos pesos el verso, tres kilos
de poemas
a la cotización oficial
del dólar o el euro
o el yen o el rublo
o la libra esterlina.

(Ya se escucha en el mercado el pregón del poeta:)
"vendo o permuto
libro de poemas
por auto nuevo".

Satisfacción garantizada o le devolvemos
su dinero.
Versos tibios, huellas de pies pesados
incapaces
de alzar vuelo.
Palabras repetidas,
sin novedades que sacudan
su domesticidad.

Adquiéralos ya, sin miedo,
que no le romperán un solo cristal
de sus ventanas
ni ensuciarán su alfombra
con huellas embarradas
de campesinos ni llenarán su casa
con las pulgas del vagabundo.

Poetas sabedores del amor
que sueña cuando huye
de ese otro amor,
el leguleyo,
el aburrido,
de su marido.

Por una camisa de marca
seis versos
o un cuento;
por el último iPhone
una novela.

Si alguna vez contaran su propia basura
¡eso sí que sería poesía!
Humana y profunda,
llena de miserables tristezas.

Mercaderes a sus mercados
poetas a sus versos.

Si usted ama la poesía, elija a los poetas.

Se quitó una basurita del ojo

Se quitó una basurita del ojo,
una piedrita del zapato
que no la dejaba caminar en paz,
se desprendió un pelusa del saco,
un pelo blanco del gato
del pulover más elegante.
Sacó mi nombre de su agenda
y ahora vive sin mi.

Pero vos (poema I)

Han hecho pedazos el mundo:
han arruinado las cosechas,
han envenenado el agua,
han soltado enfermedades en el aire.

Han excavado, perforado, talado, consumido,
arruinado
absolutamente todo
o casi todo
─poco les falta en verdad.

Allí donde encontraron una montaña dejaron un pozo.
Allí donde encontraron un pozo dejaron una fosa común.

Han tomado el mundo para ellos, se lo han quedado,
han convertido la mitad en una fábrica
inmensa y todopoderosa
han convertido la mitad en un basural
inmenso y nadapoderoso.

Se han repartido el globo según ellos
y desde una pequeña ventanita en lo más alto de esa fábrica
gobiernan el mundo
y todo lo que en él respire o se mueva.


Pero vos...


Hay un monstruo con piel de ladrillos

Hay un monstruo con piel de ladrillos
amenazando con comernos
tragarnos y digerirnos.
Ostenta además suelas de cemento para dar más miedo
pero aún así, pobrecito, no asusta ni un poco
porque detrás de sus casitas altas
y de sus tonos amarillos
se le ve el sol de la tarde
despidiéndose cariñoso de nosotros
y uno adivina pronto que detrás
de esa fachada gris y antipática
y esa cara de monstruo malo
que nos pone
esconde en realidad una ternura
enorme y tibia
para abrigarnos del otoño.

El cielo es una hembra que oculta un seno

El cielo es una hembra que oculta un seno
de noche
un pezón blanco
helado pezón de hielo
de día
rojo de fuego
pezón guerrero

el cielo es una hembra que ofrece un seno.

Que nadie nos despierte ahora que estamos soñando

Que nadie nos despierte ahora que estamos soñando
que nadie nos diga cuánto
ni cómo
ni hasta dónde
podemos llevar nuestros pies.

Hoy desperté con la sordera agudizada
con los tapones en los oídos para dormir
enterrados en la raíz del cerebro
en esa parte todavía reptiliana de aprendiz de lagarto.

Tengo un vidrio roto, una puerta con llave
dos ventanas medio abiertas
o medio cerradas
─decida usted que mitad prefiere ver─
un par de zapatos casi del tamaño de los pies
una remera vieja para dormir
y un libro que nunca leí.

Hoy soy un poema sin sentido, desgarbado
una falta de ganas de hablar, de sonreír
una necesidad de café creciendo
como hemorragia interna
un estómago cerrado a las versiones.

Vengo a dar una respuesta clara:
no tengo respuestas claras
a tantas preguntas iluminadas
ni a tanta sensación de murciélago
sin Robin ni Comisionado.

Soy también este, esto, y aquello
de más allás
o nada.
¿A quién le importa? Ni siquiera a mi
me desvela esta preocupación,
reina y madre de todas las preguntas
vuelo de abeja amargada.

Esto es miel descafeinada: piernas sin gluten
culos para aprender a defenderse
con los dientes.
Lunes ocho de la mañana un sábado a la tarde
tu boca cerrada mi ejército en las puertas
de una cuidad sitiada

Soy la palabra vestida de época
desnudo y despierto
esperando
                  esperando.

Tu ven, yo invento el desierto.

Pido perdón si te amé con miedo

Pido perdón si te amé con miedo
si fui mezquino o egoísta
alguna tarde
y no pensé, no te vi, no te busqué
como debía.

Pido perdón si te amé con frío
si te quité el abrazo
alguna tarde
y no sentí, no te vi, no te besé
como debía.

Pido perdón si te amé sin fe
si creí que era imposible
alguna tarde
y no luché, no peleé, no te gané
como debía.

Pido perdón si te amé.

Quise decirle que la quería

Quise decirle que la quería,
hoy a la tarde
quise decirle que la quería
y dos hombres a los gritos
discutían
algo del tráfico
y una mujer que gritaba
y un nene pequeño que lloraba
y una moto que pasó y nos aturdió a todos
hoy a la tarde;
justo hoy a la tarde
que quería decirle, despacito y al oído,
que la quiero.

Un beso que no podía

Un beso que no podía
creerse pájaro;
un beso tímido,
que casi se hunde
cuando lo invitaron
a caminar sobre el agua.

─¡Beso de poca fe!─ le grité entonces y el beso
irguió la frente, infló el pecho
caminó sobre las aguas,
se atrevió a besarme
y se creyo pájaro.

Esta mierda sigue latiendo en mi pecho

Esta mierda sigue latiendo en mi pecho.

Despierto y pienso:
"no he muerto,
sigo vivo."
Y maldigo.
Quizás yo mismo sea mi enemigo.

Abro fuego, hiero...
Te hago el odio
con los ojos bien abiertos
como te hacía el amor.

Tengo un nuevo nombre:
me protege.

Tengo en la boca muertes
bien conocidas:
aman como diablos
lloran como niños.

Te recorro con un beso.
Huyo por tu boca,
duelo,
y aunque lo anhele con toda mi vida
no muero.

Resistimos

Resistimos desde nuestro único derecho:
el derecho a un beso
que el tiempo irá secando de nuestros labios.

Si me perdonas el atrevimiento

Si me perdonas el atrevimiento
quisiera me robes
el último beso

Si disculpas mi osadía quisiera
te lleves la última vida
que me queda

Si pudieras comprender
mi urgencia en pedirlo
te pido
te quedes para siempre.

Cactus (I y II)

(Soy cactus: cientos de espinas
desesperadas
sin abrazo)

I
No hay en la tierra un hombre
que entienda.
No hay en la tierra un hombre
que sepa algo
verdadero.

Sin embargo he visto
tantos
y tan pobres
que solo querían dinero.

Y otros que daban muerte
─teniendo los ojos llenos
de ella─
y el desprecio que sentían por sí mismos
era tal y era tan grande
que les resultaba intolerable
aquellas gentes que celebran
el amor y la poesía.

Mis espinas hablan.
Mis espinas dicen
lo que tu ya sabes, niña:
que una flor gigante
blanca y amarilla
ha crecido en estos días.

No hay en la tierra un hombre
que sepa
el dolor
que llevas dentro.

Sin embargo he visto
tantos
y tan solos
que se admiraban a ellos mismos
y se llamaban "maestros".

Ninguno de ellos entendía
o sabía
cosa verdadera.


II
Dicen mis espinas, niña,
que no temas,
que el buen pastor cuida sus llamas
del cazador.

Y en un susurro agregan:
"el Padre no se olvida de sus hijos:
la mentira seguirá siendo mentira
el odio, odio; el amor, amor.
Los hijos son los hijos de la tierra
y todo lo que en ella crezca
llevará en su alma al mismo sol".

Descansa, niña de las llamas, descansa,
que un buen pastor cuida tu alma.

Quiébrame

Quiébrame:
te ofrezco mis cinco sentidos,
mis pensamientos,
mi todo:
estoy perdido.
Ven y mutila de mi vida lo que sobre,
decide sobre mi,
sobre mis sentimientos:
dime qué siento y cómo
y cuánto te quiero
y hasta dónde quieres que te quiera
que te querré todo eso
y te querré mucho más que eso.
Pero termina de una vez con esto
que necesito dormir una noche
sin que te la pases quitándote la ropa
de ese lado de los sueños.
No tengo más nada: todo
lo he dejado adulando tus sandalias
y ni te enteras siquiera
o si lo sabes...

─¿es posible que lo sepas?─

si lo supieras...
Si lo supieras, ¿qué dirías?

Dijo que no podía besarme

Dijo que no podía besarme porque tenía novioEntonces la besé.
Dijo que no podía enterarse su novEntonces la besé de nuevo.
Dijo queEntonces volví a besarla.
DijEntoces la besé otra vez.
Y luego otra vez, y luego otra y otra
hasta que al fin entendió
que nada me importaba más que besarla.

¿Tienes agua?, preguntó.

¿Tienes agua?, preguntó.

No, pero me falta el aire
me pesa el cuerpo mucho más de lo que pesa
y me resulta imposible mantener los pies tocando el suelo.
Cada vez que te veo es como si viviera bajo el agua.

Nunca volvió a preguntarme nada
y desde entonces vivo como debajo de la lluvia.

Este poema lo escribo con las manos oxidadas del amor

Este poema lo escribo con las manos oxidadas del amor
de cuando era joven y hermoso
y no tenía este miedo
esta valentía de comida rápida
este corazón de guardia de hospital
este pecho de jugar guerras de juguete.

Este corazón que adoró a Cristo y lo negó diez años,
que palpitó al ritmo de un son cubano un día
y de una vidala norteña al otro
sin entender comparaciones.
Este corazón que se rompió tres veces y me pide un poco de paz
cuando es él quien me declara las guerras.

Este corazón traiciona con culpa y cambia de rumbo
sin aprender a olvidar
y tortura, ¡Dios, cómo tortura
este músculo estúpido y terco como mula!

Se cree rana y salta el corazón mosquito y lo devora un sapo.

Y entonces se creen corazón el estómago
y lo de más abajo;
se creen poetas la lengua y la garganta
y ella, que es más pequeña que una mano mia
cuando cierro los ojos,
se les aparece y las llena de un miedo tal que lloran y balbucean
cosas sobre el clima
y me dejan haciendo el ridículo.

Nunca había tenido este miedo en las manos:
este terror a un nombre que se asoma bajo mi cama
y me deja temblando soledades.
Porque cuando era otro sufrir era dulce, y aunque faltara era dulce su espera
y aunque muriera era dulce la muerte
porque todo entonces era joven
y la juventud es sanadora y hace renacer las hojas secas
como una primavera.

Hay quienes creen en dioses, horóscopos, espíritus
y hasta extraterrestres:
yo creo en todo lo que pueda darme una esperanza.
Tibia, leve o mentida: sé que toda esperanza es mentira.

Ahora, guardaré el silencio que me queda para escribirlo mañana.
Si ella lo lee será bajo su entera responsabilidad.
Mañana yo negaré estos versos,
negaré tener las manos oxidadas y sentirme viejo
negaré el dolor que tuve hoy en el pecho
negaré tenerle miedo a su nombre que me falta
negaré haberla nombrado en este enigma
y digan, si pregunta,
que nunca tuve un sapo respirándome en el pecho.