Los enamorados


Dos borrachos por un laberinto de calles sin nombres, descifrando jeroglíficos en las puertas, buscando la combinación conocida y olvidada de un nombre y una cifra que la memoria esconde en algún lugar con el nombre de casa.
Esos dos, son los enamorados.

¿Qué tierna...



¿Qué tierna
esperanza me queda
aún cuando ha sido
tan claro el desprecio
con que me has vencido?



¿Qué juegos...



¿Qué juegos
juegas que dices
mieles y dejas
amargas ausencias?




¿Qué versos...



¿Qué versos
ha de escribir el poeta
para enamorarte
si acercas tu boca
y apenas
del pan me das las mijagas?



¿Qué piel...



¿Qué piel
no han tocado mis manos
más que en el sueño escaso
de tenerte a mi lado?



¿Qué labios...



¿Qué labios
guardarán el secreto
de no haber sido ni ser
lo nuestro 
más que algo muerto?




¿Qué beso...



¿Qué beso
que no he dado
germina violetas
en mis labios
como invade la hierba
el descampado?




¿Qué boca...



¿Qué boca
se atreverá
a dar el beso sabiendo
que todo en esta vida
termina muerto?






El ejercicio imperfecto de encajar los versos

El ejercicio imperfecto de encajar los versos,
la falsa intelectualidad de un poema
catalogo,
la lista de todas las cosas
leídas
en una enciclopedia.
El falso conocimiento de las cosas,
la apariencia bohemia y
detrás
la realidad.

Ha vuelto. Como una novia de antes

Ha vuelto. Como una novia de antes,
a la que ya no se espera,
la inspiración.

Coplas

Camino de tierra es la vida,
huellas de polvo dejamos,
en un instante el presente
se nos convierte en pasado.


El agua del río es fresca
porque no tiene memoria
del manantial y el recodo
ni sabe que el mar la espera.

El amor es como un sueño
del que siempre despertamos
con un sabor en la boca
que ni es dulce ni es amargo.

Se pagan caros los besos
que no se dieron a tiempo
pero más caros aquellos
besos que nunca se dieron.

Se nos va yendo la vida
corriendo tras la alegría
que el mundo está de tristeza
más lleno que de pobreza. 


Se dicen cosas a veces
por solo mover los labios
se piensa poco y se habla
a veces mas de la cuenta.


De pan se alimenta el hombre
que bien gana trabajando
pero no hay pan que lo llene
si anda faltando el trabajo.


De tierra y arcilla somos
como muñecos de barro:
los pies se gastan andando,
el alma se pierde amando.


Inclina un poco la cabeza y bebe

Inclina un poco la cabeza y bebe
del agua fresca
de esta tarde otoño gris dorado
de hojas secas.
Alimenta la siesta con abrigos
cantores de pájaros.
No vuelas, sueñas,
enciendes otro espacio y creas,
imaginas, creaturas ilusorias
de sutiles gentilezas que fragmentan
los vapores ciertos de una tibia muerte
en un orgasmo.
Y resucita,
a la tarde joven que aún espera
ver ojos abiertos justo
cuando la piel se enjuaga
en una última, final
y acabada
bocanada de humo.

Traes tu cántaro

Traes tu cántaro
y se rompe
en el abrevadero,
los jilgueros,
pájaros cantores de la mañana
se bañan en tus aguas.
Un día no nace,
es siempre resurrección