A tu dolor, Compañera

(a Carolina Islas Neiner: a tu dolor y desconsuelo;  
y en memoria de Karina Neiner:
que será la memoria poco consuelo,
pero ante la injusticia de la muerte 
será nuestra más bella rebeldía)



Compañera:
ante este silencio que enfrenta
irreversible
no tengo palabras que ofrecerle

conozco el amor que se le ha vuelto helado
mármol
conozco también este mar desde mi infancia
y sé que todo se le ha muerto hoy
un poco
o mucho

es vano este ejercicio lingüístico
este acompañarla sin ser
su propio dolor
este repetir fórmulas insuficientes
de solidaridad
este querer ocultar lo infinto
con la humana finitud

usted sabe, y yo sé, y los dos sabemos
que no hay consuelo a la impotencia
que la fe no existe
y que la oración incluso ofende

¿hablar de vida eterna ante la muerte?

Broma que nos juega el cielo, compañera:
que lo único inmortal sea la muerte.