A cada verso tropiezo dos veces con el mismo nombre.
Debería la experiencia conjugar mejor los versos
para que el pretérito no se haga presente
tan frecuentemente.
Una mañana de estas me sorprenderá el futuro
con los labios pintados de tu color
y tendré que darme explicaciones
sobre como debería un hombre
aprender de sus errores.
Como si fuera poco tener que seguir vivo
tengo cada mañana que barrer tu sombra
de debajo de mi cama y revisar
que no haya en mi boca ningún beso tuyo
de esos que dejaste, más que por olvido
por indiferencia la última vez que estuviste.
Te faltó delicadeza a la hora de irte ya que pudiste,
como un detalle o una gentileza,
haberte llevado también tu recuerdo.
De una materia que no es la de los sueños
De una materia que no es la de los sueños
está hecho el amor.
Otro irrealismo es el que ciega al enamorado,
otras fantasías, que poco tienen que ver
con lo onírico o la descontextualización
que los hechos tienen en el sueño.
De algo más que subconcientes deseos
está forjado este sentimiento que me desvela.
No es un sueño amarte, ni una fantasía.
Menos aún irreal esta sensación de querer tu compañía.
Que el estómago no acepte alimento,
o que el cansancio nunca sea suficiente para dormir
las horas necesarias de descanso
poco y nada tienen de alucinada irrealidad.
Esta sensación de necesitarte sin que seas necesidad
ni falsa puede ser ni mentira o exageración.
Aquí, sin tu presencia física y tangible,
no se vive y menos aún, se sueña.
De una materia que no es la de los sueños
está hecho el amor.
está hecho el amor.
Otro irrealismo es el que ciega al enamorado,
otras fantasías, que poco tienen que ver
con lo onírico o la descontextualización
que los hechos tienen en el sueño.
De algo más que subconcientes deseos
está forjado este sentimiento que me desvela.
No es un sueño amarte, ni una fantasía.
Menos aún irreal esta sensación de querer tu compañía.
Que el estómago no acepte alimento,
o que el cansancio nunca sea suficiente para dormir
las horas necesarias de descanso
poco y nada tienen de alucinada irrealidad.
Esta sensación de necesitarte sin que seas necesidad
ni falsa puede ser ni mentira o exageración.
Aquí, sin tu presencia física y tangible,
no se vive y menos aún, se sueña.
De una materia que no es la de los sueños
está hecho el amor.
Tu también, te me vas.
Tu también, te me vas.
Tu y yo
sueño es.
Mas de qué
viviré
si te vas.
Yo soñé
una vez.
Y tu ¿por qué
no soñaste también?
Tu y yo
sueño es.
Mas de qué
viviré
si te vas.
Yo soñé
una vez.
Y tu ¿por qué
no soñaste también?
(Versos al Adagio de la Sonata Nº14, Claro de Luna, Beethoven)
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