Ven, atropéllame.


Ven, atropéllame.
Desentráñame las letras escondidas,
mírame desde el fondo de mis ojos,
ensúciame los pies
con el camino.
Enciéndeme, fúmame, tírame en la acera
y písame con fuerza:
apágame
y media hora después
vuelve a encenderme.
Abrázame, enciérrame: mutila mi espacio;
que mi cuerpo es escaso,
mis brazos dos lazos,
mi pecho es un nudo,
mis ojos un cielo
parcialmente nublado.
Incéndiame:
que yo aprenda
a renacer de las cenizas.

Ven, bésame;
desátame los labios.