Sí, podría asegurar que estoy vivo
cuando juego, cuando canto o cuando bailo
o cuando escribo,
que es hacer esas tres cosas
a la vez.
Podría jurar que tengo un alma
en esos escasos momentos
que dejo un poco de ella
en algún verso.
Podría jurar que vivo, y que siento,
que siempre tendré un pecho tibio
que ofrecerte
cuando la noche nos cubra esa esperanza
corta como las cadenas de atar perros.
Pero no está bien jurar.
Uno no ha de olvidar nunca que mañana
puede uno mismo ser otro tan diferente,
tan extraño aún para sí mismo.
Lo sé, ya pasó otras veces
que juré abrigar
y congelé los besos;
ya juré otras veces
ser el profeta que iba a salvarnos del diluvio
a convertir bastones en serpientes
o a encender el fuego
en la leña seca del desierto.
Muchas veces he dado palabra de eternidad
y todas, todas esas veces
─ni una se salvó─
el juramento fue de viento.
A dos pesos el verso, tres kilos
A dos pesos el verso, tres kilos
de poemas
a la cotización oficial
del dólar o el euro
o el yen o el rublo
o la libra esterlina.
(Ya se escucha en el mercado el pregón del poeta:)
"vendo o permuto
libro de poemas
por auto nuevo".
Satisfacción garantizada o le devolvemos
su dinero.
Versos tibios, huellas de pies pesados
incapaces
de alzar vuelo.
Palabras repetidas,
sin novedades que sacudan
su domesticidad.
Adquiéralos ya, sin miedo,
que no le romperán un solo cristal
de sus ventanas
ni ensuciarán su alfombra
con huellas embarradas
de campesinos ni llenarán su casa
con las pulgas del vagabundo.
Poetas sabedores del amor
que sueña cuando huye
de ese otro amor,
el leguleyo,
el aburrido,
de su marido.
Por una camisa de marca
seis versos
o un cuento;
por el último iPhone
una novela.
Si alguna vez contaran su propia basura
¡eso sí que sería poesía!
Humana y profunda,
llena de miserables tristezas.
Mercaderes a sus mercados
poetas a sus versos.
Si usted ama la poesía, elija a los poetas.
de poemas
a la cotización oficial
del dólar o el euro
o el yen o el rublo
o la libra esterlina.
(Ya se escucha en el mercado el pregón del poeta:)
"vendo o permuto
libro de poemas
por auto nuevo".
Satisfacción garantizada o le devolvemos
su dinero.
Versos tibios, huellas de pies pesados
incapaces
de alzar vuelo.
Palabras repetidas,
sin novedades que sacudan
su domesticidad.
Adquiéralos ya, sin miedo,
que no le romperán un solo cristal
de sus ventanas
ni ensuciarán su alfombra
con huellas embarradas
de campesinos ni llenarán su casa
con las pulgas del vagabundo.
Poetas sabedores del amor
que sueña cuando huye
de ese otro amor,
el leguleyo,
el aburrido,
de su marido.
Por una camisa de marca
seis versos
o un cuento;
por el último iPhone
una novela.
Si alguna vez contaran su propia basura
¡eso sí que sería poesía!
Humana y profunda,
llena de miserables tristezas.
Mercaderes a sus mercados
poetas a sus versos.
Si usted ama la poesía, elija a los poetas.
Se quitó una basurita del ojo
Se quitó una basurita del ojo,
una piedrita del zapato
que no la dejaba caminar en paz,
se desprendió un pelusa del saco,
un pelo blanco del gato
del pulover más elegante.
Sacó mi nombre de su agenda
y ahora vive sin mi.
una piedrita del zapato
que no la dejaba caminar en paz,
se desprendió un pelusa del saco,
un pelo blanco del gato
del pulover más elegante.
Sacó mi nombre de su agenda
y ahora vive sin mi.
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