Noche clara.
Un árbol frondoso bajo una redonda luna.
El árbol no piensa la luna.
La luna no piensa al árbol.
Sin pensar en la luz se alumbran, se beben.
Son sabios.
El árbol ignora la palabra "luna".
La luna ingora la palabra "árbol".
Ambos ignoran la "poesía".
Y aún así, son parte de ella.