A dos pesos el verso, tres kilos

A dos pesos el verso, tres kilos
de poemas
a la cotización oficial
del dólar o el euro
o el yen o el rublo
o la libra esterlina.

(Ya se escucha en el mercado el pregón del poeta:)
"vendo o permuto
libro de poemas
por auto nuevo".

Satisfacción garantizada o le devolvemos
su dinero.
Versos tibios, huellas de pies pesados
incapaces
de alzar vuelo.
Palabras repetidas,
sin novedades que sacudan
su domesticidad.

Adquiéralos ya, sin miedo,
que no le romperán un solo cristal
de sus ventanas
ni ensuciarán su alfombra
con huellas embarradas
de campesinos ni llenarán su casa
con las pulgas del vagabundo.

Poetas sabedores del amor
que sueña cuando huye
de ese otro amor,
el leguleyo,
el aburrido,
de su marido.

Por una camisa de marca
seis versos
o un cuento;
por el último iPhone
una novela.

Si alguna vez contaran su propia basura
¡eso sí que sería poesía!
Humana y profunda,
llena de miserables tristezas.

Mercaderes a sus mercados
poetas a sus versos.

Si usted ama la poesía, elija a los poetas.

Se quitó una basurita del ojo

Se quitó una basurita del ojo,
una piedrita del zapato
que no la dejaba caminar en paz,
se desprendió un pelusa del saco,
un pelo blanco del gato
del pulover más elegante.
Sacó mi nombre de su agenda
y ahora vive sin mi.

Pero vos (poema I)

Han hecho pedazos el mundo:
han arruinado las cosechas,
han envenenado el agua,
han soltado enfermedades en el aire.

Han excavado, perforado, talado, consumido,
arruinado
absolutamente todo
o casi todo
─poco les falta en verdad.

Allí donde encontraron una montaña dejaron un pozo.
Allí donde encontraron un pozo dejaron una fosa común.

Han tomado el mundo para ellos, se lo han quedado,
han convertido la mitad en una fábrica
inmensa y todopoderosa
han convertido la mitad en un basural
inmenso y nadapoderoso.

Se han repartido el globo según ellos
y desde una pequeña ventanita en lo más alto de esa fábrica
gobiernan el mundo
y todo lo que en él respire o se mueva.


Pero vos...


Hay un monstruo con piel de ladrillos

Hay un monstruo con piel de ladrillos
amenazando con comernos
tragarnos y digerirnos.
Ostenta además suelas de cemento para dar más miedo
pero aún así, pobrecito, no asusta ni un poco
porque detrás de sus casitas altas
y de sus tonos amarillos
se le ve el sol de la tarde
despidiéndose cariñoso de nosotros
y uno adivina pronto que detrás
de esa fachada gris y antipática
y esa cara de monstruo malo
que nos pone
esconde en realidad una ternura
enorme y tibia
para abrigarnos del otoño.

El cielo es una hembra que oculta un seno

El cielo es una hembra que oculta un seno
de noche
un pezón blanco
helado pezón de hielo
de día
rojo de fuego
pezón guerrero

el cielo es una hembra que ofrece un seno.

Que nadie nos despierte ahora que estamos soñando

Que nadie nos despierte ahora que estamos soñando
que nadie nos diga cuánto
ni cómo
ni hasta dónde
podemos llevar nuestros pies.

Hoy desperté con la sordera agudizada
con los tapones en los oídos para dormir
enterrados en la raíz del cerebro
en esa parte todavía reptiliana de aprendiz de lagarto.

Tengo un vidrio roto, una puerta con llave
dos ventanas medio abiertas
o medio cerradas
─decida usted que mitad prefiere ver─
un par de zapatos casi del tamaño de los pies
una remera vieja para dormir
y un libro que nunca leí.

Hoy soy un poema sin sentido, desgarbado
una falta de ganas de hablar, de sonreír
una necesidad de café creciendo
como hemorragia interna
un estómago cerrado a las versiones.

Vengo a dar una respuesta clara:
no tengo respuestas claras
a tantas preguntas iluminadas
ni a tanta sensación de murciélago
sin Robin ni Comisionado.

Soy también este, esto, y aquello
de más allás
o nada.
¿A quién le importa? Ni siquiera a mi
me desvela esta preocupación,
reina y madre de todas las preguntas
vuelo de abeja amargada.

Esto es miel descafeinada: piernas sin gluten
culos para aprender a defenderse
con los dientes.
Lunes ocho de la mañana un sábado a la tarde
tu boca cerrada mi ejército en las puertas
de una cuidad sitiada

Soy la palabra vestida de época
desnudo y despierto
esperando
                  esperando.

Tu ven, yo invento el desierto.

Pido perdón si te amé con miedo

Pido perdón si te amé con miedo
si fui mezquino o egoísta
alguna tarde
y no pensé, no te vi, no te busqué
como debía.

Pido perdón si te amé con frío
si te quité el abrazo
alguna tarde
y no sentí, no te vi, no te besé
como debía.

Pido perdón si te amé sin fe
si creí que era imposible
alguna tarde
y no luché, no peleé, no te gané
como debía.

Pido perdón si te amé.

Quise decirle que la quería

Quise decirle que la quería,
hoy a la tarde
quise decirle que la quería
y dos hombres a los gritos
discutían
algo del tráfico
y una mujer que gritaba
y un nene pequeño que lloraba
y una moto que pasó y nos aturdió a todos
hoy a la tarde;
justo hoy a la tarde
que quería decirle, despacito y al oído,
que la quiero.

Un beso que no podía

Un beso que no podía
creerse pájaro;
un beso tímido,
que casi se hunde
cuando lo invitaron
a caminar sobre el agua.

─¡Beso de poca fe!─ le grité entonces y el beso
irguió la frente, infló el pecho
caminó sobre las aguas,
se atrevió a besarme
y se creyo pájaro.

Esta mierda sigue latiendo en mi pecho

Esta mierda sigue latiendo en mi pecho.

Despierto y pienso:
"no he muerto,
sigo vivo."
Y maldigo.
Quizás yo mismo sea mi enemigo.

Abro fuego, hiero...
Te hago el odio
con los ojos bien abiertos
como te hacía el amor.

Tengo un nuevo nombre:
me protege.

Tengo en la boca muertes
bien conocidas:
aman como diablos
lloran como niños.

Te recorro con un beso.
Huyo por tu boca,
duelo,
y aunque lo anhele con toda mi vida
no muero.