Antipoema XVI

lo único que queremos realmente
es morirnos en silencio
para no tener que decir

"perdón,
te amé tanto
que el amor
y el miedo
fueron la misma cosa"

Entonces uno huye, se esconde
hasta que la muerte
nos separe.

Antipoema XV

cuando el poeta

desconfía demasiado

cuando se da de narices
contra una puerta
y otra
y otra

cuando ha besado con la boca muerta

cuando ha sentido impotencia
miedo
culpa
o, simplemente, un cansancio
que no se explica

o cuando ha abandonado su casa
que era un pecho amado

entonces

ocurre la antipoesía

Antipoema XIV

la poesía no sirve

todos los poetas mienten

Antipoema XIII

También nosotros
nos tragamos
un sapo

¿Te acuerdas? Éramos los hermosos

¿Te acuerdas? Éramos los hermosos,
los poetas,
los guardianes del tesoro escondido
de la utopía.

Una tarde nos abrazaron y besaron las mejillas
─¡Judas! ¡Traidores!─,
nos felicitaron por la belleza,
nos confesaron que también sentían
la eterna tristeza.

Pero un día nosotros
─¡bobos! ¡Ingenuos!─
discutimos al Cristo y al Rey
y nos levantamos contra la doctrina
y la especulación;
salimos a gritar que no,
¡no al capital!
Rechazamos la fama, nos fuimos volviendo
como eremitas,
como humildes profetas y
cuando vieron estas barbas
y leyeron nuestras palabras enardecidas...

¡Que teníamos ideología nos dijeron!
Nos acusaron,
nos señalaron con el dedo
y nos obligaron al exilio.

¿Te acuerdas? Éramos los poetas
los hacedores de belleza.

A tu dolor, Compañera

(a Carolina Islas Neiner: a tu dolor y desconsuelo;  
y en memoria de Karina Neiner:
que será la memoria poco consuelo,
pero ante la injusticia de la muerte 
será nuestra más bella rebeldía)



Compañera:
ante este silencio que enfrenta
irreversible
no tengo palabras que ofrecerle

conozco el amor que se le ha vuelto helado
mármol
conozco también este mar desde mi infancia
y sé que todo se le ha muerto hoy
un poco
o mucho

es vano este ejercicio lingüístico
este acompañarla sin ser
su propio dolor
este repetir fórmulas insuficientes
de solidaridad
este querer ocultar lo infinto
con la humana finitud

usted sabe, y yo sé, y los dos sabemos
que no hay consuelo a la impotencia
que la fe no existe
y que la oración incluso ofende

¿hablar de vida eterna ante la muerte?

Broma que nos juega el cielo, compañera:
que lo único inmortal sea la muerte.






Antipoema XII

Dejaste de creer
y un día te disfrazaste de tu propia muerte.
Dejaste de creer,
cerraste la esperanza,
soltaste esa mano tibia que te acompañaba
y una noche,
atea y puta como todas,
te acordaste un padrenuestro
que de niño repetías como loro
para hacer feliz a esos maestros.

Aprendiste que la fe es otra mentira,
que a la desesperacion le ponen traje
hecho a medida
para vestir de seda a la mona.

Pero...
¿qué importa una mentira más?

Todo este circo es una gran mentira
la vida es un show de televisión
los libros son cartón pintado
las escuelas un cuartel de soldados
y a partir de cierta edad
los besos
saben al café apurado en el descanso del trabajo.

Dejaste de creer
un día
pero nunca
antes
te habías preguntado
cuándo
─si es que alguna vez─
creiste de verdad en algo.

Antipoema XI

¿Qué hacemos con el odio que nos sobra?

No sé, tiráselo a los perros

Ya probé, pero ellos
           no lo quieren.

Antipoema X

Establezca las fronteras que le parezcan más justas

ponga límites a las libertades
ridículamente absolutas
que nos gobiernan
a veces

decida hasta dónde es lícito el libre albedrío
y defina el pecado

no deje espacio para la sorpresa
que es siempre traicionera

redacte sus diez mandamientos
o veinte
o treinta
o los que considere necesarios

dicte su tratado irrefutable de moral
castigue de modo ejemplar la barbarie

exiga el cumplimiento cabal de todas las ordenanzas,
leyes y decretos

haga callar a los niños cuando los grandes hablan

cruce solo por las esquinas

lleve sus hijos a la peluquería
su marido al barbero
sus padres al geriátrico
sus sobrinos al catecismo
su abuela a misa de once

ordene su biblioteca por autor, género o nacionalidad
prohiba dejar los libros
tirados bajo la cama
o sobre cualquier mesita
─de ser posible evite tener libros─

corte de raíz toda forma de rebeldía

enseñe a sus hijos los valores de la democracia
y el valor de la buena vida
─la doméstica
la  familiar
la cristiana─

cierre las todas ventanas entre las 20 y las 20:30
vuelva a abrirlas
entre las siete y las ocho
de la mañana

no se quede despierto más de las once
ni se levante después de las ocho

desayune, almuerce, meriende y cene
en tiempo y forma

solo tome alcohol en fiestas y reuniones familiares

no fume
no se queje
no hable mal de Dios ni de la Santa Iglesia
no hable de política en la mesa

cuando hable mal de los vecinos
hágalo en voz baja

predique la honestidad cuando no perjudique sus negocios
o lo aleje de un ascenso en la oficina

Decida usted qué vida es la correcta
que carrera estudiarán sus hijos
a que equipo alentarán
a que Dios le rezarán
a qué edad se casarán
y cuántos hijos deberán tener

Usted sabe que en estos tiempos
se hace imperioso
mantener la vigilancia
sobre todo y sobre todos

no puede uno descuidarse ni un segundo
porque como están las cosas
no puede uno ya estar seguro
de nada

qué espanto si a uno de sus hijos
se le da por la poesía.

Antipoema IX

Dos días son la vida
el resto es mierda

(aunque la hagamos poesía)