Tuve un cielo

Tuve un cielo
que cubrí de nubes
que pinté con gris aguado
para hacerlo lluvioso
para tener a mano
que compartir
un otoño para los dos

Tuve un cielo
y soñé que lo tocaba

No sé cómo fue
que terminé durmiendo bajo esta tierra.

Derrotado

Derrotado
lacerados los costados
derrocado
destronado
desmembrado

un olvidado.

Luna que no está

Luna que no está,
prodigio que no ocurre.

Me amedrentan
la ausencia
las memorias
el silencio de meses
sin encontrarte
la última plabra escrita.

Promesas de vidrio roto.

Las lluvias son nuevas
solo
un azul
sobrevive.

Tan distinto es todo
que no es otro el poema
sino el poeta

Al principio era la nada

Al principio era la nada:
un minúsculo punto de luz
que estalló
y creció
y se expandió

que se expande
que se expanderá

todo lo que estuvo unido en ese mínimo punto de luz
desde entonces
se separa
se aleja

la piel del universo se hincha
y sus lunares se separan


todo
irremediablemente
tiende a la distancia
todo está destinado a separarse
a desprenderse
a alejarse

ante esta promesa de distancia inapelable
el amor es
una hermosa rebelión
contra las leyes de la física

Quién por el fuego

Un día del año, el Libro de la Vida se abre para que se inscriban en él todos los nacimientos y todos los decesos.
Para estos últimos se ha de anotar, además, la forma en la que han dejado este mundo.
La lista comienza inquiriendo:
"¿Quién por el fuego?¿Quién por el agua?"

I
¿Quién por el fuego? ¿Quién por el agua?
¿Quién por simple renuncia?
¿Quién por nombrar la muerte
demasiadas veces?
¿Quién por no encontrarse?
¿Quién por encontrarse
en el amor?

II
¿A nombre de quién se ha cavado esta fosa?
¿En nombre de qué Dios?
¿Hombre o mujer, adulto o niño?
¿Quién la habitó?
¿Para quién fue hecha?

¿El nombre de quién está inscripto en esta lápida?
¿Qué fechas fueron la celda de sus días?
¿Esposo o esposa amada, orgulloso padre o hijo ejemplar?
¿Quién apoya su cabeza en esta helada almohada?

III
¿Quién llama a esta puerta?
¿Qué nombre presentará como garante?
¿Qué nombre recordó en silencio en su última hora?
¿Qué nombre será por el que sea juzgado?

IV
¿Quién por el fuego? ¿Quién por el agua?
¿Quién por la noche?
¿Quién por la luz de una primavera
que se voló muy lejos?
¿Quién por sus propios medios?
¿Quién por sus propias palabras?

V
¿Quién llama a esta puerta?
¿De parte de quién debo decir que llama?

Mirarla nada más

Mirarla nada más...
sentarme y mirarla
nada más

entonces las voces se callan
las preguntas se duermen
y el universo es un montón de cosas pequeñas puestas en su lugar

y nada más

que mirarla
sentarme y mirarla

hasta que todo se apague.

Unamúnico

Si tan solo entendieras
que por dentro estoy
tan solo
tan rodeado de otros
que son yo
de falsos otros yo
que se creen yo
y me engañan
diciendo
"vamos, esta todo bien,
estamos nosotros"

si un día se fueran
si me dejaran en paz
o se callaran al menos
una tarde
una corta tarde de sol
para dejarme en paz
una tarde de sol

Si tan solo entendieras
que no soy
una sola voz
ni un solo ser
pero tengo apenas
una sola vida
para todos ellos
para todos nosotros
y es tan poco
una vida
tan nada
tan poco tiempo que queda
tan poco tiempo que sirve

y hay quienes juran que escribir es crearles ese tiempo
darles una vida
hacerlos reales

pero ellos no son tan ingenuos
¿sabes?
¿volverlos personajes?

No entiendes:
ellos a mi me han convertido
en este personaje
ellos son reales,
yo,
su ficción.

Neurologías



tus pájaros rotos
tus noviembres

─¿qué tienen los noviembres
que tienen tanta muerte?─


tu preciosa locura,
animal

tu no tener arreglo

Pero
con la carne del árbol
se hace el mango del hacha

la muerte muerde su propia cola

─¡perra de balcón
esa cachorra!─

Los muertos mueren dentro de la muerte
como semen
y
tendrá
─quiera o no,
tarde o temprano─
que parirnos vivos.

Tiene algo de sutil plegaria

Tiene algo de sutil plegaria
el beso

de "ojalá"
de "amén"
de "no te vayas"

de "Dios quiera que te quedes
para siempre".

Algunas personas tienen este don
de hablar y besar
al mismo tiempo

de hablar con la boca llena
de besos.

Entendemos tan poco

Entendemos tan poco

aprendemos lo que podemos

recordamos lo necesario

para seguir viviendo
y
ya.

Somos árboles que se duermen
acunando nidos
para despertar desnudos de pájaros
bañados de silencios nuevos
extraños.

¡Es tan común la ausencia!
A todos nos falta alguien

y aunque vivamos rodeados de afectos
al final del día
vale más una ausencia que todas las presencias.