Mi sombra lleva traje
y elegante moño y mocasines.
Mi sombra, la que antes arrastraba
las plantas descalzas de los pies.
Mi sombra aprende idiomas y habla
de igual a igual con los más importante señores.
Mi sombra discute con acento suave sobre temas importantes
y cita con autoridad a los mejores autores.
Mi sombra, que es negra, se da una vida
que nunca soñamos.
Se da la gran vida desde que tú has entrado en la mía
y así yo puedo vivirme la vida a tu lado
mientras ella me lleva los asuntos de oficina.
La ciudad no entiende de estas cosas
La ciudad no entiende de estas cosas:
de besos y caricias
por las oscuras esquinas
como si una mano extraña la violara
en cada plaza
en las veredas, los portales...
La ciudad se retuerce un poco pero se deja.
A veces sospecho que está harta
de tanto asfalto frío y hormigón
con alma de acero,
toda esa falsa pretensión de alcanzar el cielo
subiendo y subiendo
solo por alimentarse el ego.
Podría jurar que la ciudad
está triste y sola
soñando un amor que no le llega
y que es por eso
que nos deja
tanta plaza, tanto esquina
y portal oscuro
donde besarnos y dejarle,
de paso, una tibia caricia en sus inviernos.
de besos y caricias
por las oscuras esquinas
como si una mano extraña la violara
en cada plaza
en las veredas, los portales...
La ciudad se retuerce un poco pero se deja.
A veces sospecho que está harta
de tanto asfalto frío y hormigón
con alma de acero,
toda esa falsa pretensión de alcanzar el cielo
subiendo y subiendo
solo por alimentarse el ego.
Podría jurar que la ciudad
está triste y sola
soñando un amor que no le llega
y que es por eso
que nos deja
tanta plaza, tanto esquina
y portal oscuro
donde besarnos y dejarle,
de paso, una tibia caricia en sus inviernos.
Después dirán que no valió la pena
Después dirán que no valió la pena
y que perdían el tiempo
en un amor sin futuro...
Pero después,
porque mientras duraban esos encuentros
ninguno de los dos podía pensar
con tanto ruido de cama, de gemidos y de dulces quejidos.
y que perdían el tiempo
en un amor sin futuro...
Pero después,
porque mientras duraban esos encuentros
ninguno de los dos podía pensar
con tanto ruido de cama, de gemidos y de dulces quejidos.
Se miran a los ojos
Se miran a los ojos,
se sonríen;
tienen todavía el recuerdo
húmedo e inmediato
del amor
pero como dos niños
a los que aún les queda un dulce
se miran a los ojos,
se sonríen
y piensan
en volver a amarse.
se sonríen;
tienen todavía el recuerdo
húmedo e inmediato
del amor
pero como dos niños
a los que aún les queda un dulce
se miran a los ojos,
se sonríen
y piensan
en volver a amarse.
Los desaparecidos
Los desaparecidos
"aquí estamos los que desaparecieron"
Claudia Verduzco
No solo se desaparece gente con un fusil.
Hay otras formas, otros métodos más silenciosos, más políticos.
Son las víctimas de esa otra violencia,
de ese genocidio silencioso
que les cerró las bocas al pan y a la palabra;
esa otra violencia que va desapareciendo generaciones enteras
debajo de la alfombra política y de las cifras oficiales.
No se ha disparado un fusil en décadas
pero seguimos desapareciendo, de a pocos, de a muchos,
de a uno, de a miles...
Esos niños descalzos y sucios que van a la escuela
mañana estarán desaparecidos;
el hombre que fue pasado a retiro antes de tiempo
y lleva años buscando un salario
está desaparecido.
El obrero sin fábricas, el enfermo sin hospital,
los maestros sin educación,
el músico sin música, el poeta sin versos...
todos están desaparecidos.
Es más fácil desaparecer hombres y mujeres con la política
porque no hay condena para estos genocidas de traje y oficinas del estado.
Nadie va por las calles al grito de "¡asesino!" señalando
al Intendente, al Gobernador o al Presidente.
Nadie acusa a legisladores y a ministros
y, sin embargo,
¡a cuántos han desaparecido en silencio!
La tortura es lenta, es ir viendo como se achican los espacios
y las libertades.
Un día hubo unas horas menos de trabajo, al otro
un medio sueldo, y una tarde
ya no hubo útiles escolares, ni ropa limpia,
ni cena ni desayuno.
Con un par de decisiones se desaparece.
Los comedores barriales están llenos de desaparecidos;
los hospitales públicos están llenos de desaparecidos;
las escuelas públicas están llenas de desaparecidos...
las calles están llenas de estas sombras
Ni vivos ni muertos: desaparecidos.
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