Cada día en la tierra nace un Cristo
destinado a morir
mártir
luego de ser torturado y apaleado
por otros hombres
solamente por predicar
la igualdad y el amor
entre los hombres.
Es una pena que sobre estos hombres
nadie construya iglesias.
Los hombres mueren, de a uno, de a cientos, de a miles
Los hombres mueren, de a uno, de a cientos, de a miles
y siendo conscientes de ello
van por la vida regando
quejas, llorando
al viento
su lastimoso destino
de ser finitos
aún cuando es
por su propia mano
que mueren.
Sin embargo
los árboles guardan un misterioso silencio
aún cuando mueren
de a miles
solo por la ambición de los hombres.
y siendo conscientes de ello
van por la vida regando
quejas, llorando
al viento
su lastimoso destino
de ser finitos
aún cuando es
por su propia mano
que mueren.
Sin embargo
los árboles guardan un misterioso silencio
aún cuando mueren
de a miles
solo por la ambición de los hombres.
Silencio, niños, que están hablando los adultos
Silencio, niños, que están hablando los adultos
y cuando los mayores hablan
los menores escuchan
con debido respeto
porque ellos ─los adultos─
son los que saben
de negocios
de política
de guerras
de Dios
y de la escuela.
y cuando los mayores hablan
los menores escuchan
con debido respeto
porque ellos ─los adultos─
son los que saben
de negocios
de política
de guerras
de Dios
y de la escuela.
Me rendí ─te lo dije esa tarde
sin saber cuánto significaba─,
bajé los brazos,
te dejé luchando sola.
Me dejé convencer ─todos lo repetían
todo el tiempo: "no se puede"─.
Me inventé un enemigo ─cuando mi único enemigo
era yo mismo─.
Creí que estaba bien bajarme del sueño;
que poner los pies en la tierra
me haría más hombre,
que no podíamos los dos contra tanto mundo...
Creí que estaba haciéndonos un bien,
que era tan obvio lo imposible de esa empresa
que ambos necesitábamos
dejar de jugar a los Quijotes
y hacernos Sanchos de una vez por todas.
¿Sabes? Solo me rompí un poco a mi mismo,
nada más,
verte entera fue un espejo
al que nada se le puede discutir:
nunca fue imposible ─te imagino queriendo
gritarme que se podía
sin que yo escuchara─.
Creo que ya habrás notado la triste verdad:
nunca fui Quijote, ni siquiera Sancho,
apenas uno de los tantos perros que ladran
al cabalgar de los héroes.
Pero tienes una forma hermosa de soñarme Quijote.
sin saber cuánto significaba─,
bajé los brazos,
te dejé luchando sola.
Me dejé convencer ─todos lo repetían
todo el tiempo: "no se puede"─.
Me inventé un enemigo ─cuando mi único enemigo
era yo mismo─.
Creí que estaba bien bajarme del sueño;
que poner los pies en la tierra
me haría más hombre,
que no podíamos los dos contra tanto mundo...
Creí que estaba haciéndonos un bien,
que era tan obvio lo imposible de esa empresa
que ambos necesitábamos
dejar de jugar a los Quijotes
y hacernos Sanchos de una vez por todas.
¿Sabes? Solo me rompí un poco a mi mismo,
nada más,
verte entera fue un espejo
al que nada se le puede discutir:
nunca fue imposible ─te imagino queriendo
gritarme que se podía
sin que yo escuchara─.
Creo que ya habrás notado la triste verdad:
nunca fui Quijote, ni siquiera Sancho,
apenas uno de los tantos perros que ladran
al cabalgar de los héroes.
Pero tienes una forma hermosa de soñarme Quijote.
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