Quién por el fuego

Un día del año, el Libro de la Vida se abre para que se inscriban en él todos los nacimientos y todos los decesos.
Para estos últimos se ha de anotar, además, la forma en la que han dejado este mundo.
La lista comienza inquiriendo:
"¿Quién por el fuego?¿Quién por el agua?"

I
¿Quién por el fuego? ¿Quién por el agua?
¿Quién por simple renuncia?
¿Quién por nombrar la muerte
demasiadas veces?
¿Quién por no encontrarse?
¿Quién por encontrarse
en el amor?

II
¿A nombre de quién se ha cavado esta fosa?
¿En nombre de qué Dios?
¿Hombre o mujer, adulto o niño?
¿Quién la habitó?
¿Para quién fue hecha?

¿El nombre de quién está inscripto en esta lápida?
¿Qué fechas fueron la celda de sus días?
¿Esposo o esposa amada, orgulloso padre o hijo ejemplar?
¿Quién apoya su cabeza en esta helada almohada?

III
¿Quién llama a esta puerta?
¿Qué nombre presentará como garante?
¿Qué nombre recordó en silencio en su última hora?
¿Qué nombre será por el que sea juzgado?

IV
¿Quién por el fuego? ¿Quién por el agua?
¿Quién por la noche?
¿Quién por la luz de una primavera
que se voló muy lejos?
¿Quién por sus propios medios?
¿Quién por sus propias palabras?

V
¿Quién llama a esta puerta?
¿De parte de quién debo decir que llama?

Mirarla nada más

Mirarla nada más...
sentarme y mirarla
nada más

entonces las voces se callan
las preguntas se duermen
y el universo es un montón de cosas pequeñas puestas en su lugar

y nada más

que mirarla
sentarme y mirarla

hasta que todo se apague.

Unamúnico

Si tan solo entendieras
que por dentro estoy
tan solo
tan rodeado de otros
que son yo
de falsos otros yo
que se creen yo
y me engañan
diciendo
"vamos, esta todo bien,
estamos nosotros"

si un día se fueran
si me dejaran en paz
o se callaran al menos
una tarde
una corta tarde de sol
para dejarme en paz
una tarde de sol

Si tan solo entendieras
que no soy
una sola voz
ni un solo ser
pero tengo apenas
una sola vida
para todos ellos
para todos nosotros
y es tan poco
una vida
tan nada
tan poco tiempo que queda
tan poco tiempo que sirve

y hay quienes juran que escribir es crearles ese tiempo
darles una vida
hacerlos reales

pero ellos no son tan ingenuos
¿sabes?
¿volverlos personajes?

No entiendes:
ellos a mi me han convertido
en este personaje
ellos son reales,
yo,
su ficción.

Neurologías



tus pájaros rotos
tus noviembres

─¿qué tienen los noviembres
que tienen tanta muerte?─


tu preciosa locura,
animal

tu no tener arreglo

Pero
con la carne del árbol
se hace el mango del hacha

la muerte muerde su propia cola

─¡perra de balcón
esa cachorra!─

Los muertos mueren dentro de la muerte
como semen
y
tendrá
─quiera o no,
tarde o temprano─
que parirnos vivos.

Tiene algo de sutil plegaria

Tiene algo de sutil plegaria
el beso

de "ojalá"
de "amén"
de "no te vayas"

de "Dios quiera que te quedes
para siempre".

Algunas personas tienen este don
de hablar y besar
al mismo tiempo

de hablar con la boca llena
de besos.

Entendemos tan poco

Entendemos tan poco

aprendemos lo que podemos

recordamos lo necesario

para seguir viviendo
y
ya.

Somos árboles que se duermen
acunando nidos
para despertar desnudos de pájaros
bañados de silencios nuevos
extraños.

¡Es tan común la ausencia!
A todos nos falta alguien

y aunque vivamos rodeados de afectos
al final del día
vale más una ausencia que todas las presencias.

He tenido un poco de frío

He tenido un poco de frío
ciertas tardes
a ciertas horas
en ciertos lugares.
Entonces necesité un abrigo
un abrazo
o algún libro.

Y los tuve.
Por un tiempo.

Porque no hay que quedarse
mucho con lo que otros también
podrían estar necesitando.

Está bien tener frío algunas veces.
El problema es cuando somos el frío.

Pero vos (poema II)

Vos estás,
yo estoy,
nosotros estamos acá
todavía
sin embargo
a pesar de...

todavía estás,
nosotros
todavía estamos.

Todavía podemos cambiar el rumbo
de algunas cosas.

Han arruinado casi todo
pero vos
pero yo
pero nosotros
pero...

Pero vos III

Tal vez no sea tan cierto aquello de que estamos solos o pasados de moda.
Tal vez, no sé, todavía haya en ciertos lugares algunos que pelean, a diario, por dar pan más que televisores o computadoras.
Tal vez existan esas personas de las que alguna vez oímos como si fueran un cuento de hadas y tal vez no haya muerto ─quienes dicen esto gustan de los negocios y eso lo hace sospechoso─ la utopía.
Quizás estén en esos barrios que nunca pisamos, en esos lugares en los que los zapatos se ensucian y los sacos se llenan de polvo y por eso nunca los hemos visto.

Tal vez un día podamos encontrarlos
conocerlos
reconocerlos o,
mejor aún, reconocernos en ellos.

Ojalá un día podamos encontrarlos,
abrazarlos
lavarles los pies
y alimentarlos
nosotros
a ellos
para que sepan así
que ellos tampoco
están solos.

Ni una paloma dejó el huracán

Ni una paloma dejó el huracán
que arrasó los campos
hace una semana
todo se lo ha llevado
─horrible cliché─
el viento

¿A dónde? ¿Quién puede saberlo?

Poca diferencia existe entre
el viento de un huracán
y el amor

cuando pasan
igual nos tratan,
igual nos dejan.

Hágase usted las preguntas que quiera
si lo desea
le advierto:
preguntas y respuestas
son cosas bien distintas
en nada se parecen ni se tocan
quien se haga preguntas solo tendrá preguntas.

Mejor, hágase respuestas.