Antipoema XII

Dejaste de creer
y un día te disfrazaste de tu propia muerte.
Dejaste de creer,
cerraste la esperanza,
soltaste esa mano tibia que te acompañaba
y una noche,
atea y puta como todas,
te acordaste un padrenuestro
que de niño repetías como loro
para hacer feliz a esos maestros.

Aprendiste que la fe es otra mentira,
que a la desesperacion le ponen traje
hecho a medida
para vestir de seda a la mona.

Pero...
¿qué importa una mentira más?

Todo este circo es una gran mentira
la vida es un show de televisión
los libros son cartón pintado
las escuelas un cuartel de soldados
y a partir de cierta edad
los besos
saben al café apurado en el descanso del trabajo.

Dejaste de creer
un día
pero nunca
antes
te habías preguntado
cuándo
─si es que alguna vez─
creiste de verdad en algo.

Antipoema XI

¿Qué hacemos con el odio que nos sobra?

No sé, tiráselo a los perros

Ya probé, pero ellos
           no lo quieren.

Antipoema X

Establezca las fronteras que le parezcan más justas

ponga límites a las libertades
ridículamente absolutas
que nos gobiernan
a veces

decida hasta dónde es lícito el libre albedrío
y defina el pecado

no deje espacio para la sorpresa
que es siempre traicionera

redacte sus diez mandamientos
o veinte
o treinta
o los que considere necesarios

dicte su tratado irrefutable de moral
castigue de modo ejemplar la barbarie

exiga el cumplimiento cabal de todas las ordenanzas,
leyes y decretos

haga callar a los niños cuando los grandes hablan

cruce solo por las esquinas

lleve sus hijos a la peluquería
su marido al barbero
sus padres al geriátrico
sus sobrinos al catecismo
su abuela a misa de once

ordene su biblioteca por autor, género o nacionalidad
prohiba dejar los libros
tirados bajo la cama
o sobre cualquier mesita
─de ser posible evite tener libros─

corte de raíz toda forma de rebeldía

enseñe a sus hijos los valores de la democracia
y el valor de la buena vida
─la doméstica
la  familiar
la cristiana─

cierre las todas ventanas entre las 20 y las 20:30
vuelva a abrirlas
entre las siete y las ocho
de la mañana

no se quede despierto más de las once
ni se levante después de las ocho

desayune, almuerce, meriende y cene
en tiempo y forma

solo tome alcohol en fiestas y reuniones familiares

no fume
no se queje
no hable mal de Dios ni de la Santa Iglesia
no hable de política en la mesa

cuando hable mal de los vecinos
hágalo en voz baja

predique la honestidad cuando no perjudique sus negocios
o lo aleje de un ascenso en la oficina

Decida usted qué vida es la correcta
que carrera estudiarán sus hijos
a que equipo alentarán
a que Dios le rezarán
a qué edad se casarán
y cuántos hijos deberán tener

Usted sabe que en estos tiempos
se hace imperioso
mantener la vigilancia
sobre todo y sobre todos

no puede uno descuidarse ni un segundo
porque como están las cosas
no puede uno ya estar seguro
de nada

qué espanto si a uno de sus hijos
se le da por la poesía.

Antipoema IX

Dos días son la vida
el resto es mierda

(aunque la hagamos poesía)

Antipoema VIII

Lo que sé del amor:


.











Antipoema VII

Tu amor
tu duelo
el dolor
sincero
que yo te creo.

Cuando vuelva la poesía no la dejes

Cuando vuelva la poesía no la dejes
cruzar tu puerta
cierra ventanas, postigos,
corre todas tus cortinas ¡que no te vea!

Cuando vuelva la poesía cierra todas tus puertas con siete llaves
ponle candado a todas las cerraduras y enciérrate tu misma
en el sótano
si es necesario
hasta que vuelva a irse.

Cuando vuelva la poesía, amor,
no tomes en serio su ridícula postura
de laureles y de bronces
no creas ni una sola de todas sus palabras
que son siempre mentira
ignórala tanto como puedas
y déjala
hablando sola
hasta que vuelva a irse.

Y recuerda que la poesía fue
quien dijo un día
que ya no te quería.

Antipoema VI

A veces no estoy,
no quiero
no tengo
o
ni siquiera puedo

en noches como esta me consuelo pensando
que si un día
llegara a irme
esa paloma que saludo en esa esquina
cada noche
de camino a casa
me extrañaría
un poco

o nada

si llegara yo a irme
preferiría que me olvidara
sabiendo
que no vale la pena
perder la vida en un recuerdo

si al irme no le dejo siquiera
esa enseñanza
entonces
no le habré dejado nada

Antipoema V

Un sueño que se soñaba a sí mismo
soñaba
que se arrojaba
de un alto edificio
cuando se despertó

Antipoema IV

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Poeta

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