me tengo
sentado
recostado
descansado
o muerto
me tengo
hambriento
insatisfecho
sediento
seco
me tengo
enloqueciendo
enmudeciendo
enfermo
entrecruzado
tengo
cuando no tengo más nada:
me tengo
Antipoema I
vamos a sacarnos la mierda
los rencores
que nadie tiene la culpa
o todos la tenemos
da igual
es casi lo mismo
un asesino
que cien
si un día antes
o un día después
todos seremos
víctima
si todo acaba
en polvo
que se lleva el viento
¿qué cosa puede haber
tan importante?
los rencores
que nadie tiene la culpa
o todos la tenemos
da igual
es casi lo mismo
un asesino
que cien
si un día antes
o un día después
todos seremos
víctima
si todo acaba
en polvo
que se lleva el viento
¿qué cosa puede haber
tan importante?
Para bien o para amar
Para bien o para amar:
discutir el valor pragmático del verso
rebelarse
tomar las plazas y las calles
acudir donde es preciso
resistir y transformarse.
Para bien o para amar:
cuidar el ornamento del verso,
enamorarse,
tomar su mano y su cintura,
llevarla a caminar sobre las hojas
secas del otoño.
Para bien o para amar
el verso
anarquista
enamorado
el verso apasionado
con vocación de fuego y tripa
de sangre y semen
de dulzuras o de furias.
¿Cuál verso sirve más o cuál menos?
¿Cuál verso he de escribir
si cuando beso pienso
en los abandonados
y al levantar la voz recuerdo
el pecho amado?
discutir el valor pragmático del verso
rebelarse
tomar las plazas y las calles
acudir donde es preciso
resistir y transformarse.
Para bien o para amar:
cuidar el ornamento del verso,
enamorarse,
tomar su mano y su cintura,
llevarla a caminar sobre las hojas
secas del otoño.
Para bien o para amar
el verso
anarquista
enamorado
el verso apasionado
con vocación de fuego y tripa
de sangre y semen
de dulzuras o de furias.
¿Cuál verso sirve más o cuál menos?
¿Cuál verso he de escribir
si cuando beso pienso
en los abandonados
y al levantar la voz recuerdo
el pecho amado?
Un verbo, entre tanta palabra vacía
Un verbo, entre tanta palabra vacía,
que tome la firme decisión de abandonar la gramática
y convertirse, sin temores, en acciones cumplidas.
Un sustantivo, pequeño, no importa,
que encierre el anhelo de ser, de existir
más allá de la teoría y la lingüística.
Un adjetivo que defina algo hermoso y real
sin dejarse engañar por el éxito de un poeta
que haya sabido colocarlo,
como un animal enjaulado,
a la derecha de una palabra hueca
obligándolo a ser,
solamente,
una prenda de vestir del sustantivo.
Una oración para la que no haya sintaxis,
una palabra más allá de lo semántico,
un poema, un maldito poema,
que nos sirva de algo.
que tome la firme decisión de abandonar la gramática
y convertirse, sin temores, en acciones cumplidas.
Un sustantivo, pequeño, no importa,
que encierre el anhelo de ser, de existir
más allá de la teoría y la lingüística.
Un adjetivo que defina algo hermoso y real
sin dejarse engañar por el éxito de un poeta
que haya sabido colocarlo,
como un animal enjaulado,
a la derecha de una palabra hueca
obligándolo a ser,
solamente,
una prenda de vestir del sustantivo.
Una oración para la que no haya sintaxis,
una palabra más allá de lo semántico,
un poema, un maldito poema,
que nos sirva de algo.
En las manos del pobre están
En las manos del pobre están
los muros de su casa,
su techo,
sus ventanas, su pisos,
su cama, su mesa y su pan,
su alacena vacía,
su sopa en latas,
su escuela y la escuela
a la que no irán sus hijos.
Todo,
todo lo que al pobre le falta
lo tiene durmiendo
en sus manos pobres
Si él pudiera, si el pobre pudiera,
lo haría todo con sus propias manos.
Pero no puede,
pero/porque no lo dejan.
los muros de su casa,
su techo,
sus ventanas, su pisos,
su cama, su mesa y su pan,
su alacena vacía,
su sopa en latas,
su escuela y la escuela
a la que no irán sus hijos.
Todo,
todo lo que al pobre le falta
lo tiene durmiendo
en sus manos pobres
Si él pudiera, si el pobre pudiera,
lo haría todo con sus propias manos.
Pero no puede,
pero/porque no lo dejan.
Yo tuve un pájaro, pequeño y gris
Yo tuve un pájaro, pequeño y gris
sin mucha gracia,
que cada mañana
cantaba en las ramas
del árbol junto al banco
de plaza
en el que duermo.
Él era mi mascota, mi familia
mis amigos
y la inmensa fortuna
que he tenido:
oír su música
sin deberle nada.
sin mucha gracia,
que cada mañana
cantaba en las ramas
del árbol junto al banco
de plaza
en el que duermo.
Él era mi mascota, mi familia
mis amigos
y la inmensa fortuna
que he tenido:
oír su música
sin deberle nada.
Romance de la luna creciente y la serpiente (poema VII)
El recuerdo íntegro de las doce noches
con sus nombres
y sus maravillas.
Han muerto las brujas que encerraron la memoria.
Un solo nombre es todos los nombres.
Tengamos calma, Mujer: sigue la eternidad.
con sus nombres
y sus maravillas.
Han muerto las brujas que encerraron la memoria.
Un solo nombre es todos los nombres.
Tengamos calma, Mujer: sigue la eternidad.
Romance de la luna creciente y la serpiente (poema VI)
En la piedra está escrito desde hace mucho: todos los caminos llevan Roma.
Junto a la escritura, un pequeño grabado muestra a Babilonia
adorando una Serpiente.
Más abajo, las letras del nombre que había olvidado.
Junto a la escritura, un pequeño grabado muestra a Babilonia
adorando una Serpiente.
Más abajo, las letras del nombre que había olvidado.
Romance de la luna creciente y la serpiente (poema V)
Doce noches con sus doce días han sido contadas
y a cada una le ha correspondido un nombre de mujer.
En una casa alta construida con piedras un sacerdote
apuesta a una hembra su nariz
y ambos pierden.
La Serpiente reina en esa casa:
se alimenta de vírgenes que un dios-jaguar secuestra en la selva.
Así es este mundo, tan distinto
tan alejado
de la colosal ciudad que el Dragón abandonó
huyendo del fuego de sus propias palabras.
Aquí todo se ha escrito desde hace doce noches:
el mundo sobrevivirá doce soles;
luego, la noche trece se quebrará:
todo se volverá oscuro.
Quien no haya aprendido de memoria su camino, lo perderá;
quien haya olvidado el nombre de su Dueña dormirá en una cama sin sueños
y sin embargo, en su desvelo soñará todas sus muertes
y abrazará a la Traición aunque no duerma con ella
y morirá ciento cuarenta y cuatro veces ─doce por cada noche─
sin ver la luna
y renacerá sin memoria ciento cuarenta y cuatro años ─doce por cada día─
sin ver el sol.
Entonces, cuando se cuenten la noche trece, recordará el canto
que un Dios le enseñó y romperá el círculo: liberará a la Doncella
que mató doce veces durante las doce noches anteriores
y así también se hará su liberación.
El día trece dejará la selva y los ríos y los volcanes
y volverá el Rey sin trono a cruzar el lago
del que Ziuzudra bebió la inmortalidad,
se detendrá un momento en la tumba de su leal amigo
leerá en voz alta de la lápida su propio epitafio
y así recordará quién ha sido
y tocará, finalmente, a la puerta que prometió regresar.
y a cada una le ha correspondido un nombre de mujer.
En una casa alta construida con piedras un sacerdote
apuesta a una hembra su nariz
y ambos pierden.
La Serpiente reina en esa casa:
se alimenta de vírgenes que un dios-jaguar secuestra en la selva.
Así es este mundo, tan distinto
tan alejado
de la colosal ciudad que el Dragón abandonó
huyendo del fuego de sus propias palabras.
Aquí todo se ha escrito desde hace doce noches:
el mundo sobrevivirá doce soles;
luego, la noche trece se quebrará:
todo se volverá oscuro.
Quien no haya aprendido de memoria su camino, lo perderá;
quien haya olvidado el nombre de su Dueña dormirá en una cama sin sueños
y sin embargo, en su desvelo soñará todas sus muertes
y abrazará a la Traición aunque no duerma con ella
y morirá ciento cuarenta y cuatro veces ─doce por cada noche─
sin ver la luna
y renacerá sin memoria ciento cuarenta y cuatro años ─doce por cada día─
sin ver el sol.
Entonces, cuando se cuenten la noche trece, recordará el canto
que un Dios le enseñó y romperá el círculo: liberará a la Doncella
que mató doce veces durante las doce noches anteriores
y así también se hará su liberación.
El día trece dejará la selva y los ríos y los volcanes
y volverá el Rey sin trono a cruzar el lago
del que Ziuzudra bebió la inmortalidad,
se detendrá un momento en la tumba de su leal amigo
leerá en voz alta de la lápida su propio epitafio
y así recordará quién ha sido
y tocará, finalmente, a la puerta que prometió regresar.
Romance de la luna creciente y la serpiente (poema IV)
Quien crea todavía en las palabras que escriba este poema.
Nerón observa las cenizas de Roma.
No entiende una noche entre millones
pero una sola semilla guarda un árbol y un árbol guarda un bosque
y quizás todos los bosques no sean más que la fantasía de una única semilla.
Solía amanecer en una sonrisa.
Hoy los jardines se secan en la terraza más alta del edificio más alto
de Babilonia; Gilgamesh encuentra la inmortalidad pero arroja la corona
a un mar eterno para abrazar el cuerpo frío de su leal Enkidu;
El Rey que huyó del trono reza a un dios que huye sin dar explicaciones
prometiendo el regreso.
Pero por la noche las lámparas vuelcan su aceite sobre todos los mapas,
que se incendian,
y las promesas se pierden.
Tenía un océano en la boca cuando ella escuchaba.
Nerón observa las cenizas de Roma.
No entiende una noche entre millones
pero una sola semilla guarda un árbol y un árbol guarda un bosque
y quizás todos los bosques no sean más que la fantasía de una única semilla.
Solía amanecer en una sonrisa.
Hoy los jardines se secan en la terraza más alta del edificio más alto
de Babilonia; Gilgamesh encuentra la inmortalidad pero arroja la corona
a un mar eterno para abrazar el cuerpo frío de su leal Enkidu;
El Rey que huyó del trono reza a un dios que huye sin dar explicaciones
prometiendo el regreso.
Pero por la noche las lámparas vuelcan su aceite sobre todos los mapas,
que se incendian,
y las promesas se pierden.
Tenía un océano en la boca cuando ella escuchaba.
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