Seguiremos ejerciendo la libertad.
No sé cómo ni dónde
y, si le soy sincero,
ni siquiera sé por qué.
Quizás sea algo de masoquistas.
No sé, por lo que mierda sea
seguiremos ejerciendo la libertad
aunque nos cierren todas las puertas.
Yo he tenido gatos, ¿sabe? Toda mi vida he tenido gatos.
¿Usted vió lo que son los gatos para cuidarlos?
Mire que he hecho de todo para manterlos encerrados.
Por eso de que la calle es peligrosa, ¿sabe?
o para que no vuelva todo lastimado
o para que no se pase la noche en los techos vecinos
despertando a toda la cuadra.
¡Nada funciona con esos animales!
¡Se escapan por donde puedan
y pueden por cualquier agujero que a uno se le haya olvidado!
Sí, los gatos son animales hermosos,
siempre ejerciendo la libertad
ni sé cómo ni dónde ni por qué...
pero seguiremos ejerciendo la libertad
como los gatos.
Una estrella brilló en la tierra
Una estrella brilló en la tierra y los magos la siguieron...
Porque creyeron que en la pobreza
nace lo verdadero
que no hay más magia que seguir siendo libres
a pesar de los fascistas
que no hay dioses ni reyes
porque creyeron en la gente
pero no en toda
solo en la gente que no compra ni vende
mierda
─la otra gente es moscas.
porque supieron que lo único urgente es uno
y es el otro
─sin esos fariseos de los mercados─
que hay hambres peores que no tener comida
que hay fracasos más dignos que todos los triunfos
que hay necesidades que no se tocan
y verdades que no se matan
que los regalos se los pueden meter por el culo
porque esta victoria no se compra en tiendas
ni en supermercados
A los que siguen ESA estrella hasta la victoria
siempre...
Por ellos y con ellos...
Que no nos duerman esta noche buena
con el cuento de la paz
porque los chicos tienen frio
y los obreros tienen hambre
mientras los curas y los gobiernos
cantan villancicos
en la barra de un prostíbulo.
Porque creyeron que en la pobreza
nace lo verdadero
que no hay más magia que seguir siendo libres
a pesar de los fascistas
que no hay dioses ni reyes
porque creyeron en la gente
pero no en toda
solo en la gente que no compra ni vende
mierda
─la otra gente es moscas.
porque supieron que lo único urgente es uno
y es el otro
─sin esos fariseos de los mercados─
que hay hambres peores que no tener comida
que hay fracasos más dignos que todos los triunfos
que hay necesidades que no se tocan
y verdades que no se matan
que los regalos se los pueden meter por el culo
porque esta victoria no se compra en tiendas
ni en supermercados
A los que siguen ESA estrella hasta la victoria
siempre...
Por ellos y con ellos...
Que no nos duerman esta noche buena
con el cuento de la paz
porque los chicos tienen frio
y los obreros tienen hambre
mientras los curas y los gobiernos
cantan villancicos
en la barra de un prostíbulo.
Soy de pie ante el abismo
Soy de pie ante el abismo:
la inmensa nada que llama
como una poderosa mujer,
un filo
desprolijo
es borde
es límite
erguido donde acaba todo
miro y mido
detrás, una caida como senos insaciables...
Lo que no sabe el abismo -porque es nada-
es mis alas.
la inmensa nada que llama
como una poderosa mujer,
un filo
desprolijo
es borde
es límite
erguido donde acaba todo
miro y mido
detrás, una caida como senos insaciables...
Lo que no sabe el abismo -porque es nada-
es mis alas.
Y yo, que me sentí lejano
Y yo, que me sentí lejano,
impalpable
a tus ojos,
volé, una mañana
sin fecha,
en tus alas.
La luna andaba
por ahí
todavía;
se quedaba
clavada, aunque ya fuera día,
como un ojo blanco,
ciego,
en las alturas del cielo.
Dejé lo que tenía: el hambre,
el frío
y las ganas de quedarme
en la cama
hasta el último día
y levanté mis pies del suelo,
de la tierra que me reprimía.
Y yo, que me sentí lejano y solo
te tuve
un día
como de vuelo
como de pájaros
como de amores claros.
impalpable
a tus ojos,
volé, una mañana
sin fecha,
en tus alas.
La luna andaba
por ahí
todavía;
se quedaba
clavada, aunque ya fuera día,
como un ojo blanco,
ciego,
en las alturas del cielo.
Dejé lo que tenía: el hambre,
el frío
y las ganas de quedarme
en la cama
hasta el último día
y levanté mis pies del suelo,
de la tierra que me reprimía.
Y yo, que me sentí lejano y solo
te tuve
un día
como de vuelo
como de pájaros
como de amores claros.
He visto, delicado aplomo, nenúfares y glóbulos
He visto, delicado aplomo, nenúfares y glóbulos
sonámbulos, arémbalos,
prestos al noctámbulo artificio de unos péndulos
coléndulos, albóricos, treméndicos
de astucias igualables a esos mares
de tierras madreselvas, madreperlas,
parabelias de la ausencia en las ausencias.
Las trece calaveras carabelas,
las puertas que se cierran inremedias,
las ojas femeninas, las aurelias,
las muchas velas negras de la vida,
la cierta incuspicencia celestina,
la morra, peregrina, la sistina.
He visto, desnuda de la arena,
la melena desastroza de una hena
gatoparda, felemina, fotocida,
de una cuerda sostenida: la alegría.
¿Qué vale una palabra o un poema
si nada ha decirle a quien lo lea?
sonámbulos, arémbalos,
prestos al noctámbulo artificio de unos péndulos
coléndulos, albóricos, treméndicos
de astucias igualables a esos mares
de tierras madreselvas, madreperlas,
parabelias de la ausencia en las ausencias.
Las trece calaveras carabelas,
las puertas que se cierran inremedias,
las ojas femeninas, las aurelias,
las muchas velas negras de la vida,
la cierta incuspicencia celestina,
la morra, peregrina, la sistina.
He visto, desnuda de la arena,
la melena desastroza de una hena
gatoparda, felemina, fotocida,
de una cuerda sostenida: la alegría.
¿Qué vale una palabra o un poema
si nada ha decirle a quien lo lea?
Loca de tristeza se puso una nariz de payaso
Loca de tristeza se puso una nariz de payaso
y sonrió
para una cámara.
Me estaba enseñando a encontrar la alegría
y no lo sabía
a veces no sabe cuánto me enseña
a veces yo mismo no sé
cuánto es capaz de enseñarme
como ella me escucha todo yo hablo
y hablo
y le hablo
con ella puedo hablar de todo
de cualquier cosa
que ella, atenta, me escucha
pero yo no le digo, por orgullo,
cuánto aprendo de ella
cuánto me enseña
cuando es capaz de sacar
de la tristeza
tanta sonrisa.
y sonrió
para una cámara.
Me estaba enseñando a encontrar la alegría
y no lo sabía
a veces no sabe cuánto me enseña
a veces yo mismo no sé
cuánto es capaz de enseñarme
como ella me escucha todo yo hablo
y hablo
y le hablo
con ella puedo hablar de todo
de cualquier cosa
que ella, atenta, me escucha
pero yo no le digo, por orgullo,
cuánto aprendo de ella
cuánto me enseña
cuando es capaz de sacar
de la tristeza
tanta sonrisa.
Con qué impunidad se abren las venas
¡Con qué impunidad se abren las venas
los escandalosos habitantes de lo cierto y lo derecho!
¡Con qué impunidad levantan la voz
cuando la partitura indica un tiempo de silencio!
¿También en la capilla serán tan racionales
cuando el cura, desde el púlpito, ofrece la parábola?
¿O será selectivo ese positivo pensamiento?
Dirán ahora que he ofrecido mis escombros al mercado
porque me he desafiado, porque me he atrevido
porque me he desnudado de las ideas
para hacerme amante de un pensamiento libre,
de un pensamiento que no reconoce amos.
Antes denunciaron la tristeza; hoy,
hoy, la maravillosa orgía.
¡Cuánto despecho esta amante que prefiere
masturbarse y marchitarse a adentrarse
en los amores prodigiosos y fecundos!
Dejemos, mejor, al silencio hablar de lo que quiera.
los escandalosos habitantes de lo cierto y lo derecho!
¡Con qué impunidad levantan la voz
cuando la partitura indica un tiempo de silencio!
¿También en la capilla serán tan racionales
cuando el cura, desde el púlpito, ofrece la parábola?
¿O será selectivo ese positivo pensamiento?
Dirán ahora que he ofrecido mis escombros al mercado
porque me he desafiado, porque me he atrevido
porque me he desnudado de las ideas
para hacerme amante de un pensamiento libre,
de un pensamiento que no reconoce amos.
Antes denunciaron la tristeza; hoy,
hoy, la maravillosa orgía.
¡Cuánto despecho esta amante que prefiere
masturbarse y marchitarse a adentrarse
en los amores prodigiosos y fecundos!
Dejemos, mejor, al silencio hablar de lo que quiera.
Qué hacer con tanto pájaro
¿Qué hacer con tanto pájaro? ¿Con tanta jaula?
¿Encerrarlo?
¿Qué culpa tiene él,
pobre libre,
de tanta ala y tanta jaula?
¿Y si se pudiera, de algún modo,
encerrar la jaula
en el pájaro...?
¿No valdría la pena probar algo nuevo?
Una vez, una vez al menos,
¿no valdría la pena intentar lo distinto
y encerrar tanta jaula
dentro
de tanto pájaro?
¿Encerrarlo?
¿Qué culpa tiene él,
pobre libre,
de tanta ala y tanta jaula?
¿Y si se pudiera, de algún modo,
encerrar la jaula
en el pájaro...?
¿No valdría la pena probar algo nuevo?
Una vez, una vez al menos,
¿no valdría la pena intentar lo distinto
y encerrar tanta jaula
dentro
de tanto pájaro?
De tanto en tanto veo tu fantasma
De tanto en tanto veo tu fantasma
caminando tu rutina
otra vez
como si todo fuera igual.
Y aunque sé que nada es igual
yo acepto ese juego
aún sabiendo
que es una trampa
de esta cabecita triste,
sabiendo que ya nada es igual.
Porque es más fácil así.
Porque sería muy difícil de otra manera.
caminando tu rutina
otra vez
como si todo fuera igual.
Y aunque sé que nada es igual
yo acepto ese juego
aún sabiendo
que es una trampa
de esta cabecita triste,
sabiendo que ya nada es igual.
Porque es más fácil así.
Porque sería muy difícil de otra manera.
Hablan de la poesía
Hablan de la poesía
como del novio de la hija de la vecina
como del calor, la lluvia o el viento
o de la última novela de Coelho.
Hablan de la poesía como de una canción de Arjona.
La poesía es una religión, una fe , un vacío, una insatisfacción
un Dios que odia.
No es oro.
No hay oro.
La poesía tiene sangre oscura y viscosa. Ni azul
ni roja.
Creen que la poesía es rimar palabras, armar frases distraídas
sobre unos ojos verdes o el cabello negro
de una mujer desnuda.
La poesía es calva: tiene arrugas. Tiene ojeras. Y además, es ciega.
La poesía no cuenta el sueño estúpido de una noche de calentura.
La poesía no es eso. Ni otra cosa.
La poesía no cuenta los desaparecidos: los desaparece.
La poesía no presenta libros: los escupe
los vomita
sobre la blanca camisa del caballero
sobre el fino vestido de la dama
que se masturba soñando
con un poeta en sus balcones.
Hablan de la poesía porque leen Romeo y Julieta,
¡no hay ni un poco de poesía en esa la muerte absurda de dos amantes
que no se merecen!
No, no es eso la poesía. Ni otra cosa.
La poesía es un animal muerto.
La poesía no es la flor: es la mierda que la abona.
Hablan de poesía pero ni de cerca se asoman al abismo.
como del novio de la hija de la vecina
como del calor, la lluvia o el viento
o de la última novela de Coelho.
Hablan de la poesía como de una canción de Arjona.
La poesía es una religión, una fe , un vacío, una insatisfacción
un Dios que odia.
No es oro.
No hay oro.
La poesía tiene sangre oscura y viscosa. Ni azul
ni roja.
Creen que la poesía es rimar palabras, armar frases distraídas
sobre unos ojos verdes o el cabello negro
de una mujer desnuda.
La poesía es calva: tiene arrugas. Tiene ojeras. Y además, es ciega.
La poesía no cuenta el sueño estúpido de una noche de calentura.
La poesía no es eso. Ni otra cosa.
La poesía no cuenta los desaparecidos: los desaparece.
La poesía no presenta libros: los escupe
los vomita
sobre la blanca camisa del caballero
sobre el fino vestido de la dama
que se masturba soñando
con un poeta en sus balcones.
Hablan de la poesía porque leen Romeo y Julieta,
¡no hay ni un poco de poesía en esa la muerte absurda de dos amantes
que no se merecen!
No, no es eso la poesía. Ni otra cosa.
La poesía es un animal muerto.
La poesía no es la flor: es la mierda que la abona.
Hablan de poesía pero ni de cerca se asoman al abismo.
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