Te espero aquí al final de esta jornada

Te espero aquí al final de esta jornada,
entre el cansancio de no verte y no tenerte.
Será la noche compañera del poeta
pero sin ti no habrá más versos que
esta triste espera.
Si hoy lloviera se me mojarían
estas ganas de estar contigo.

Estaba el poeta sentado y distraido

Estaba el poeta sentado y distraido
cuando pasó una joven
de floreado vestido
y suelto el cabello.
Casi sin verla,
como por costumbre,
se le escapó al poeta
un poema.

En el amor como en la guerra dicen

En el amor como en la guerra dicen
algunas veces pretendiendo confundirnos.
En la guerra la frontera
entre la valentía y la estupidez es
tan delgada como la propia muerte del valiente.
En el amor, los cobardes nacen muertos.
Creer que el amor es una lucha,
confundir el amor con la guerra,
es salpicar con sangre la piel blanca
de una princesa.
No hay entre enamorados guerras,
pues lo que siente el pecho se protege
en un abrazo cerrado.
En mis brazos te guardo y resguardo de todas las ventiscas,
y con las mismas manos que escriben de amor y guerras,
te acaricio en la noche
en silencio para no despertarte.
Si supieras que sueño con monstruos y
cíclopes gigantes no dormirías a mi lado,
pero te amo, porque me cuidas y
porque se que velarías
por mi vida encerrándome en tus brazos.

A Adriana

Te doy este poema para que guardes
las palabras que son tuyas más que mías.
Te lo obsequio aun cuando no sepa
qué versos le van mejor a tus ojos,
cuando no tenga más que decir que un te amo
escaso y desprolijo, envuelto
con palabras gastadas.
Te doy este poema para que sepas
que estás en mi poesía, en lo que escribo
cuando escribo lo que siento.
Te lo entrego así, sucio y despeinado
como cuando lo invente,
con toda esta tristeza de tenerte
en mis versos porque no te alcanzan mis brazos.
Te regalo este poema para que lo cuelgues en la puerta de tu casa,
y lo vean los que creen que eres un juego,
una más entre las otras.
Es tuyo porque quiero que lo sea,
porque ya no alcanza con nombrarte en silencio,
porque te mereces que la voz del poeta
te nombre esta noche
para decirte te amo.

Quise volver a donde nadie me esperaba

Quise volver a donde nadie me esperaba,
¡qué sensación más rara y parecida a la muerte!
Se habían olvidado de mi sus costumbres
y me nombró con otras letras más grises,
más de mi nombre sin ella.
Será el futuro otro distinto al pasado
ahora que no vuelve donde yo volvía,
ahora que se duerme
olvidando mi nombre y mi rostro,
ahora, que definitivamente, he muerto en ella.

¿De qué me sirven las palabras...

¿De qué me sirven las palabras si no la puedo tocar?
¿De qué me sirve ser su mas bella
utopía, su platónico amor
si no la puedo tocar
más que con mis versos?

¿De qué me sirve la canción si no la puedo tocar?
¿De qué me sirve que sea esta
la canción que escucha
si no la puedo tocar
más que con mi voz?

¿De qué me sirve este amor si no la puedo tocar?
¿De qué me sirven las manos,
los labios y los ojos
si no la puedo ver o tocar
cuando sonríe al despertar?

Estas palabras te esperan para tocarte

Estas palabras te esperan para tocarte en el hombro
para que te vuelvas y me veas.
Estas palabras son la voz de la última esperanza
perdida.
Antes que la muerte nos toque sabrás
que te esperaba,
que una última vez espere tus labios
en una noche fría.

¿Qué es esta tarde sino un llanto...

¿Qué es esta tarde sino un llanto de niños muertos
sin el mundo en sus ojos?
¿Qué es esta tarde si no la muerte de todas las tardes?
Hasta ayer nomás los ojos te brillaban como perlas cuando me nombrabas
y hoy si apenas vi en tu rostro una sonrisa.
¿Éramos esto antes de esto?
Los que somos seremos en el futuro como imágenes
en tonos sepias y manchadas de humedad.
Hoy me embarga la tristeza,
hoy, que todas las tardes se me han muerto.

El amor está hecho de una substancia frágil y elástica

El amor está hecho de una substancia frágil y elástica que lo mismo nos empuja al mundo como nos refugia de él. Irónicamente, el mismo amor que nos vuelve sensibles a todo lo que sucede en el mundo es el mismo que nos hace fuerte para soportarlo. Finalmente, cuando todo resulta en una mentira, descubrimos que de todas las mentiras, la más bella fue el amor.

Somos los restos de las personas que amamos

Somos los restos de las personas que amamos,
sobras de banquetes ajenos, migajas apenas
de un cuerpo que nos alimentó.
Vivimos del recuerdo más que del pan,
forjamos una identidad ilusoria alrededor de nombres y fechas
perdidas pero no olvidadas.
Hay siempre unos cuantos aniversarios que ya no celebramos,
algunas fechas y eventos
que debemos arrancarnos del recuerdo
pero que ya nadie usa.
¿Qué daño hago si recuerdo el día del primer beso?
¿A quién daño si la que compartio ese beso
ya celebra otras fechas, otros besos?
He convertido mi cama en un cementerio
poblado de los fantasmas que he besado en vida,
cuando aun eran mios esos labios.
He mutilado mi cuerpo enamorado y desmembrado
en cada despedida.
Si te he amado, si te he extrañado,
ha sido en vano.