¿Por qué esa obsesion con preservar los cuerpos de los muertos?

¿Por qué esa obsesion con preservar los cuerpos de los muertos?
¿Con esconderlos de la muerte?

Cuando muera quiero ir a la tierra
sin envolturas
que los ingredientes de los que estuve hecho se dispersen
formen nuevas sustancias
y perduren asi
en esta celda que llamamos planeta

hasta que un día el aire se rompa
y todo lo que estuvo preso
sea liberado
a la infinita negrura
donde vuelva a ser estrellas
y planetas

Es posible, que de mis átomos dispersos se formen rocas en planetas que todavía no existen y extraños cientificos de piel verdosa y humeda
las estudien sin imaginar
la máquina de pensar
de sentir
que alguna vez fueron.

Si usted quiere

Si usted quiere
sería posible quitarle la sombra a una nube
estirando un poco la mano
hacia arriba.

Si usted quiere
sería posible arañar la última roca
de la montaña
más alta
con solo estirar un poco la mano
hacia arriba

o hacia abajo,
sería posible desenterrar los muertos
que no han tenido flores,
liberar de una buena vez
las chatas lombrices azules de la lluvia
del mejor abril que hayamos tenido

Y si usted quiere
sería posible encontrarnos
caminando a la par
y para el mismo lado
solo estirando un poco la mano
hacia su costado.

He soñado con todo

He soñado con todo
he intentado casi todo
se puede muy poco.

¿Qué somos,
además de esta despreciable sucesión de fracasos,
malheridos
bichos
muriendo en el universo?

Si de sueños rotos se viviera
seríamos, todavía,
más gordos.

Dos de noviembre

En la casa que murió mi viejo pintaron el hermoso frente de piedra de un inmoral, casi fluo, verde. En esa habitación en la que todavía sueña han puesto una feria de esas que llaman "americanas". En el exacto sitio en el que nunca pudo despedirse de la mujer que amaba, de sus cuatro hijos, alguien vende ropa usada.
En la casa que vivió ─y murió─ mi abuelo talaron un nogal, dos cerezos, tres higueras y un joven limonero. Arrancaron el tilo que los domingos de verano condimentaba sin permiso las pastas o el asado con sus hojitas tercas. Demolieron todo lo que podía demolerse. Echaron cemento en todo lo que podía sublevarse con la brisa y construyeron, sobre los recuerdos, un complejo de pequeños departamentos, tan pequeños que en ellos, ese bíblico gigante que era mi abuelo, ni sentado entraría.
Al cementerio hace años que no he vuelto. Siquiera sé si todavía sigue allí el cajón rojizo de caoba que empañaba con mi aliento de diez años. Y sin embargo siguen allí esa gentes grandes queriendo consolarme de un dolor que me llevó cien años aprenderlo.
Pero, ¿qué culpa tendrían ellos de no enteder un niño algo tan complejo?
Yo he querido volver, muchas veces, a mis muertos. A los de antes, a los más nuevos. Hay muertes pequeñas que también siguen muriendo en tardes como esta.
He soñado tantas veces con el milagro de volver, por un minuto, a pasar por la vereda de esa casa esperando verlo asomarse justo y sonreirle y decirle...no, decirle nada, Saludarlo como a cualquier extraño que uno podría cruzarse en una calle.
Mis muertos están bien muertos, bien guardados bajo la tierra.
Allí dejadlos, que en paz se queden,
que allí son mios,
incluso más
que mi propia muerte.

Mis manos

I
Yo puedo verme las manos
no sé cómo -si amando
escribiendo o trabajando-
pero a veces me sucede
que puedo verme las manos.

II
Mis manos son de otras manos;
fantasmas ajenos
como nubes en otro tiempo
como escarabajos muertos
o un desierto.

III
A veces son garras
enfermas.

IV
A veces veneno

V
A veces cuando me duelen
las suelto por la guitarra,
que jueguen, canten o bailen
según les vengan las ganas.

VI
A mis manos les gusta la hazaña.
Por eso
de vez en cuando
ensayan
cantares de gesta.

VII
Mis manos mienten.

VIII
Mis manos se mienten.
Me mienten.
Nos mienten.

IX
Digámoslo claro:
mis manos no son mis manos.

X
Ni las de nadie.

Yo de política no entiendo demasiado

Yo de política no entiendo demasiado.
Quiero decir que he leído apenas
algunos clásicos
la teoría
la historia
y ocasionalmente leo algunas noticias.

Quiero decir: de la práctica política no entiendo demasiado.
De lo que hacen los políticos.
De los discursos
de las decisiones diarias que se toman
de las guerras y de los acuerdos.

Quiero decir:
yo de política ya entendí demasiado.
Y que los políticos
de política
no entendieron nada.

O tambien entendieron demasiado.

Tareas para hoy

Habrá que seguir, que sobrevivir, que seguir sobreviviendo. Tragarse las ganas de llorar todos los días.
Habrá que seguir apoyando la cabeza en la almohada con la misma indiferencia de todas las noches.
Habrá que seguir creyendo, en alguien, en todos, en uno, en nadie, en lo que sea, en lo que haya,
en lo que alcance.
Aunque no alcance.
Habrá que seguir viviendo, que cumplir horarios, que cumplir los roles, que pretender las pretenciones y fingir ambiciones
como metas a alcanzar en el futuro,
como la zanahoria ante el hocico del burro.
Aunque nunca se alcancen.
(aunque implique descubrirse uno mismo el burro)
Habrá que seguir fingiendo que queremos seguir viviendo.
Habrá que seguir respirando, que cuidarse en las comidas, que caminar veinte cuadras por día, que besar, amar, sonreir, masticar,
tragar
y callarse.
Habrá que quedarse callado. Para no joder a los demás.
Habrá que tener cuidado con las palabras.
Pueden hacer peor que la sal.
Habrá que seguir mintiéndole a todo el mundo la sonrisa y la esperanza.
Que vamos a salir.
Porque aunque nunca salgamos algún día tenemos
por suerte
que morir.

No me dejes dormir este día

No me dejes dormir este día, amor
no dejes, amor,
que siga dando ventajas,
a mi enemigo.

No me dejes dormir este día, amor
no me dejes,
que el enemigo
ha marchado sin pausas
esta noche
y todas las anteriores
y avanza y con violencia
se apropia
de todas las cosas mias.

No me dejes dormir este día, amor
no me dejes morir
esta agonía.

Huérfano

Para ustedes, yo estoy mal.

Para mi, ustedes están equivocados.

De esta diferencia
partimos
nos partimos

y nos separamos.

Las cosas no pasan

Las cosas no pasan:
nos pasan.
Dejemos de creer que una mano invisible
mueve las piezas
sobre el tablero.

No hay equivocaciones:
hay equivocados.

Paremos de romperlo todo
y rompamos algo.

Y que todo vuelva a estar
como cuando llegamos.

A ti, que te gustan los poemas tristes

A ti, que te gustan los poemas tristes,
esos "extraño cada pétalo de tu cuerpo"
o "muero cada noche en tu recuerdo"
Cosas como esas en hojas que el tiempo amarillenta,
en libros de tapas de carton gastado,
en libros con lomos lastimados...

Para tí tengo este poema,
el más triste que he encontrado:

Estamos solos.
Nos han abandonado.

Naturales I

Noche clara.
Un árbol frondoso bajo una redonda luna.
El árbol no piensa la luna.
La luna no piensa al árbol.
Sin pensar en la luz se alumbran, se beben.
Son sabios.

El árbol ignora la palabra "luna".
La luna ingora la palabra "árbol".
Ambos ignoran la "poesía".
Y aún así, son parte de ella.

A veces me rio de tus sueños satisfechos

A veces me rio de tus sueños satisfechos
pobre niño rico
otras, siento enorme pena por los otros
los que no han tenido padres
ni amigos
ni hermanos
los que han crecido solos a la sombra de algun arbol
que treparon hasta el cielo
sin que alguien los cuidara desde abajo.

Porque hay niños que perdían todos los juegos antes de empezarlos.

Mucha gente confunde crecer con olvidar.

Cactus (X)

He oído de gente que se inventa palabras por miedo al silencio.
He oído de gente que no ha podido nunca encontrarse dentro
y ha tenido que buscarse fuera.

Claro, tambien están aquellos
que dicen que uno
es el que tiene algún defecto.

¿Me acusan a mi mismo de mi propio silencio
o será que ellos no pueden construirse
más que de restos?
¿Será por eso que todo siempre lo andan queriendo destruir?

Yo, que soy un cactus
no tengo voz, ni sueños,
ni canto
y por estar cubierto de espinas
los pájaros no vienen a posarse en mi madera
ni a cantarle a mi silencio.

Ni canto propio, ni canto ajeno.
¡Qué tristeza esta existencia!

Toda esa gente satisfecha
¿será real, será apariencia?

Cactus (IX)

La vana antiguedad sobre esta tierra
mi tibio amor por el otoño
o por la primavera
lo poco que he dado o la nada que queda
después de haberse entregado uno
sin guardarse una gota
siquiera
de su propia savia.

¿Cuál es la exacta definicion de mi existencia?
¿Soy mi tallo? ¿Mi flor? ¿Soy mi madera?
¿O solo soy la seca piedra en la que he nacido?

¿Qué absurdo define esta existencia?

Cactus (VIII)

¿Te acuerdas de esto?

Nació del miedo
y casi muere
del miedo.

Cactus (VII)

Yo te miro y desde el "yo que mira" soy el verbo
y me salvo de ser un substantivo.
Así juego
así invento.
─me invento─.

Así no tengo que soñar el viento
Ni serlo.
(el verbo ser leáse en cursiva)

Mira:
           te cuento
entre mis cosas,
te llevo en el bolsillo cuando salgo
te traigo entre mis dedos cuando vuelvo.

A veces te recuerdo, otras te invento
un poco diferente
así, al final,
                          estamos de acuerdo.

A veces, es normal, nos miramos desde el miedo.
Y es lógico no vernos.

Cactus (VI)

He tenido lástima de esas flores pequeñas que crecen a veces entre las piedras.
Es seguro que ellas también tengan su lástima
del cactus frio que no muere.
He pensado muchas veces en el tiempo y en cómo los jóvenes no ven el suelo
por mirar enfermos el cielo.

Se pierden fácil, los distraen las cosas que vuelan.

"¡Son jóvenes!" me grita el viento.

¿Será que a pesar del silencio no tengo paciencia?

Entonces un lagarto pequeño
un pobre animalejo
me despierta
con sus patas afiladas trepándome el cuello.

¡Extraños son los sueños del árbol viejo!
A veces, sueño que muero.
Díga usted si no es extraño.

Cactus (V)

Cuando huyen los verbos
es mejor no distraerse con los adjetivos.
Concentrarse demasiado en este punto
no es bueno.
Siempre sirve aquello
de no perderse el bosque
por mirar el árbol.

Salvo, claro está, que uno sea pájaro.

Y aún así...

Cactus (IV)

Hoy todos los niños son dos huérfanos pequeños,
hijos de madre soltera
de padre que marchó a una guerra.

Huérfanos pobres, sin tios ni abuelas.

Una pared cualquiera nos gana la carrera contra el tiempo,
las vidrieras huelen el delirio y el miedo,
hay más fobias que sueños entre la gente.

Aún así, hay vidas en esta tierra.
A veces, donde menos se lo espera uno
aparecen los que sueñan.

De alguien son los huesos con los que golpean los tambores
...de alguien son
─de alguien fueron.
Hay quienes no piensan en lo lóbrego
y bailan, bailan
porque son duendes.

Hay noches que son de acero
y tardes
de vidrio roto

Yo, cuando no puedo dormir, me cuento las espinas.